
A pesar de la alegría por haber recibido el Martín Fierro de Platino, la noche de Mirhta Legrand fue bastante accidentada.
La mala racha comenzó cuando la diva de los almuerzos bajó de la habitación que ocupó en el Sheraton unos minutos antes de comenzar la ceremonia para encontrarse con sus nietos, Nacho y Juanita Viale y con su hija Marcela Tineyre.
Ni bien bajó por el ascensor, la señora que, a pesar de la cancha, se enredó en el vestido de Pata Echegoyen que iba caminando delante suyo. Si no hubiera sido por la ayuda de su asistente se hubiera caído de cara al piso, ocasionando una verdadero accidente.
Pero los extraños sucesos no terminaron allí. A pesar de la elegancia que la caracteriza, Marcela Tinayre quiso calmar con champagne la ansiedad que le provocó el premio a su madre. Tal es así que cuando Mirtha le pidió que subiera al escenario para fotografiarse con la familia, Marcela no pudo disimular la falta de reflejos.
Dicen que por eso sólo atinó a sonreír y le esquivó al micrófono.
Juanita Viale, por su parte, estuvo toda la noche de mal humor. Como es sabido, su timidez le impide disfrutar de los eventos públicos y anoche no fue la excepción.
La nieta preferida de Mirtha estuvo toda la fiesta evitando que las cámaras en vivo le tomaran el perfil derecho de su boca, por un gran herpes que el maquillaje de Mauricio Catarain no pudo disimular.
Sumado a eso, el traslúcido vestido blanco de Carolina Herrera que eligió para la gala, hizo que sus pezones se convirtieran en la gran atracción de la noche.
Juana se la pasó tapándose la cara y los pechos, eso sin mencionar las recurrentes preguntas acerca de su supuesto embarazo y noviazgo con Gastón Gaudio.
> Ya nos cargamos a Macaya, que esperamos para a ser... (Damiano)
> son tres conchu_das, mátense. (SEBASTIAN M)
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