Buenos Aires, 5 julio (NA) -- La Cámara de Diputados cumplía
esta madrugada casi ocho horas de intenso debate sobre el proyecto
de retenciones móviles, medida que el oficialismo intentaba
aprobar y girar al Senado, luego de introducir modificaciones de
último momento para beneficiar a pequeños y medianos productores.
Los bloques opositores coincidieron, por su parte, en impulsar
el reclamo para suspender la vigencia de la resolución 125 por el
lapso de 150 días, iniciativa que promueven los integrantes de la
Comisión de Enlace del campo, quienes también arribaron al
Congreso para seguir de cerca el análisis parlamentario.
Luego de que el oficialismo deslizara la posibilidad de
realizar nuevas reformas al proyecto en pos de sumar algunas
adhesiones, el jefe del bloque del Frente para la Victoria,
Agustín Rossi, confirmó -en medio del debate- la incorporación de
un nuevo esquema de compensaciones para los productores más pequeños.
Según explicó, los chacareros que produzcan hasta 300 toneladas
anuales van a pagar una retención efectiva del 30 por ciento,
mientras que los que cosechen entre 300 y 750 toneladas pagarán el
35 por ciento del tributo.
Por su parte, los productores de hasta 1.500 toneladas anuales
pagarán -una vez embolsadas las compensaciones- las primeras 750
toneladas al 35 por ciento, mientras que el segundo tramo de esa
producción se tributará con la tabla vigente de retenciones
móviles.
El jefe de los diputados kirchneristas también anticipó que en
los próximos días presentará un proyecto para gravar a los pooles
de siembra -muchos de ellos vinculados a la producción de soja y
exceptuados por tratar de de fideicomisos- con el Impuesto a las
Ganancias.
"Esos que decían que íbamos a aprobar todo a libro cerrado,
deberán reconocer que se equivocaron, porque reformulamos todo el
sistema de compensaciones y de reintegros. Lo hicimos de tal
manera que más del 85 por ciento de nuestros productores van a
quedar fuera del alcance de la resolución 125", enfatizó Rossi.
Al respecto, los dirigentes agropecuarios Luciano Miguens
(SRA), Eduardo Buzzi (FAA), y Mario Llambías (CRA), quienes se
alojaron en las bandejas para el público que rodean al recinto,
consideraron que las reformas no eran suficientes.
El anuncio del santafesino llegó justo después de que en el
recinto se escucharan fuertes críticas de los bloques opositores,
encarnados sobre todo en los discursos de Adrián Pérez (Coalición
Cívica), Federico Pinedo (PRO), Oscar Aguad (UCR) y Jorge Sarghini
(PJ disidente), entre otros.
La histórica sesión de la Cámara baja, por la importancia
política que adquirió el conflicto agrario, se desarrollaba con un
marcado clima de nerviosismo, aunque ninguno de los legisladores
perdió la compostura en el recinto.
La única excepción la protagonizó el diputado justicialista
disidente Felipe Solá, quien se tomó a golpes de puño con un
hombre -presumiblemente un asesor del Gobierno- que lo trató de
"traidor".
Después de iniciar la sesión a las 19:00 -con tres horas de
retraso- y tras una larga jornada de negociaciones internas y
fuera del bloque, el oficialismo se mantenía confiado en alcanzar
los votos necesarios para darle curso a la medida del Poder
Ejecutivo y enviarla al Senado, en línea con el expreso pedido de
la Casa Rosada.
Si bien la ratificación de las retenciones se viene analizando
desde hace dos semanas en la Cámara baja, el recinto volvió a ser
el epicentro de una fuerte discusión entre el kirchnerismo y los
bloques opositores, aunque también resonaron las voces de los
justicialistas díscolos, que adelantaron su voto en contra a
la norma oficial.
"No hemos tenido ni tenemos política agropecuaria en este país.
Por esta razón y porque (el proyecto oficial) no va a ser una
solución, a pesar de los esfuerzos de mis compañeros, vamos a
votar en contra de ese dictamen de la mayoría", sentenció Solá,
desatando la furia de algunos kirchneristas, entre ellos, Carlos
Kunkel.
En tanto, militantes kirchneristas y representantes el Gabinete
nacional coparon el recinto y abuchearon a todo aquel que
cuestionara las retenciones, mientras que en las inmediaciones del
Congreso más militantes oficialistas eran vigilados por la Policía
Federal.
El canciller Jorge Taiana; la ministra de Defensa, Nilda Garré;
y el titular de Trabajo, Carlos Tomada; también se hicieron
presentes en el Congreso, en representación del Gobierno de la
presidenta Cristina Kirchner, quien siguió el debate de cerca
desde la quinta de Olivos.
No obstante, al promediar la madrugada, con el desembarco de
los dirigentes rurales en el Parlamento, las tribunas se
equipararon y los discursos oficialistas también recibieron unos
cuantos silbidos.
MG/GP/MS/FRA