Buenos Aires, 10 mayo (NA) -– Los primeros cinco meses de
Gobierno de Cristina Kirchner removieron prematuramente el
avispero político, al punto que un año y medio antes de las
elecciones legislativas de 2009 ya se habla de que podrían
competir varias figuras de peso como Néstor Kirchner, Eduardo
Duhalde, Elisa Carrió y Gabriela Michetti.
Exactamente en la mitad de la gestión de Cristina, estos
comicios significarán el primer test electoral de orden nacional
para el Gobierno, que en su tramo inicial atraviesa serias
dificultades, con el conflicto con el campo como epicentro.
De allí la importancia para el oficialismo de contar con
figuras convocantes para la pelea en las urnas: ya en las
legislativas de octubre de 2005, cuando el kirchnerismo obtuvo
una victoria con el 38 por ciento de los votos, la Casa Rosada
salió a remarcar que esos comicios habían significado "casi un
plebiscito" para la gestión del entonces presidente Kirchner.
Ahora, a menos de un año y medio de los comicios que
dibujarán el mapa de la segunda etapa de gestión y su grado de
gobernabilidad, ya se pusieron en marcha los sondeos de
eventuales candidatos y alianzas.
El fenómeno se da en un escenario en el que el kirchnerismo
se muestra en su etapa más débil desde su llegada al poder y con
una oposición busca capitalizar sus tropezones.
Con Néstor Kirchner ya legitimado como nuevo jefe del
peronismo, no son pocas las voces que lo nombran como la única
figura capaz de lograr un amplio triunfo en la provincia de
Buenos Aires, el distrito electoral más importante del país y
territorio de histórica pugna con el duhaldismo.
De postularse en la provincia, Kirchner daría la misma pelea
que su esposa en 2005 ante Hilda "Chiche" González de Duhalde, y
de contar votos a favor sólo le quedará analizar en Puerto Madero
si podrá echar a rodar sueños reeleccionistas.
Kirchner podría competir como candidato a senador, en el caso
de que se llame a elecciones para cubrir la vacante de legislador
por la provincia de Buenos Aires que dejaron sucesivamente vacante
Cristina Kirchner -cuando asumió como Presidenta-, la ministra de
Salud, Graciela Ocaña y el subsecretario de la Pequeña y Mediana
Empresa, Eric Calcagno.
De todos modos, no se descarta que el ex presidente -conserva
cierta aceptación en la sociedad, según encuestas- evalúe que
otros candidatos podrían garantizar igualmente la victoria, como
la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto,
quien comenzó a ser sondeada para competir.
Dependerá ello de los movimientos políticos en el arco
opositor, teniendo en cuenta que el kirchnerismo podría tener
como principales rivales a su ex aliado Eduardo Duhalde y a la
referente opositora de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.
Si bien en la CC aseguran que la determinación final se tendrá
con certeza "cinco meses antes de los comicios" de octubre de
2009, admiten que la ex candidata presidencial podría encabezar
alguna de las listas, teniendo en cuenta que el espacio carece
de figuras de peso que puedan competir de igual a igual con el
flamante titular del PJ, si éste definiera su participación.
Por eso, mientras se espera un poco para hablar de nombres,
arrancaron de lleno con las tareas tendientes a reclutar adeptos
y apuntalar las bases partidarias en todo el país, sobre
todo en el norte, donde aún es débil la presencia de la CC.
En tanto, si bien Duhalde por ahora descarta ser candidato en
las próximas elecciones legislativas, el ex mandatario ya agendó
visitas a distintos puntos del país para pregonará sus ideas
sobre un modelo de capitalismo de base desde el Movimiento
Productivo Argentino (MPA), entidad que preside.
De todas formas, en caso de no candidatearse, Duhalde no
desistiría de la posibilidad de reunir el apoyo de los sectores
peronistas que no están dentro del esquema oficial y jugar desde
afuera en respaldo de un rival del kirchnerismo.
En tanto, el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, apunta a
consolidar su posición con una buena elección en distrito
importantes, para lo cual ubicaría como cabeza de lista en la
provincia de Buenos Aires a su vice, Gabriela Michetti, quien
reúne los requisitos para competir en territorio bonaerense,
donde se encuentra el mayor caudal de votos del país.
Eso la obligaría, si todo prospera, a tomarse licencia para
hacer campaña y luego, quizá, hasta a renunciar a su cargo para
ir al Congreso.
Sin embargo, Macri también podría dar batalla en la provincia
de Buenos Aires en una nueva alianza con el actual diputado
nacional y empresario Francisco de Narváez.
El arco opositor ve en las grietas abiertas en el Gobierno una
oportunidad que ni siquiera vislumbraba hace cinco meses:
comenzar a hablar de las elecciones del 2009 como una chance de
equilibrar el tablero político nacional.
LY/GP/JC