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Horacio
Ferrer (Poeta. Creador junto a Piazzolla
de Bicicleta
blanca, Balada para mi muerte y, entre
otros temas, Balada para un loco)
"Más
allá de su capacidad de trabajo y del enorme talento que tenía,
Astor logró llevar adelante la renovación que se proponía gracias
a dos virtudes que tenía. Una, su muy esmerada y completa formación
musical. Y la otra -para mi la más importante-, su fenomenal
formación tanguística, como gardeliano, decariano y troileano
que era. El tuvo esa pasión que le permitió traspasar a si mismo
todo aquello que amaba , sintetizarlo y transformarlo en algo
nuevo, que es la maravilla del renovador. Pero jamás despreció
nada de lo bueno que había existido antes".
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Fernando
Suárez Paz (Violinista. Participó entre
1978 y 1988 en el segundo quinteto de Piazzolla)
"Astor
prendió muchísimo afuera, pero no acá. La falta de conocimiento
por parte del público argentino no lo favoreció. Recuerdo una
vez que tocamos en Comodoro Rivadavia con entrada gratuita.
Había, literalmente, cuatro personas. Astor bromeó y les dijo:
"Hoy ganamos. Somos cinco contra cuatro". Así que se van a tener
que aguantar todo el concierto. Pero en lo más íntimo de su
corazón, pobrecito, tendría una gran tristeza por no ser aceptado
en su tierra".
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Oscar
López Ruiz (Guitarrista. Integrante durante
25 años de los grupos de Piazzolla. Escribió Piazzolla loco,
loco, loco)
"Era
como mi viejo. Con nosotros era bárbaro. Pero era un tipo con
una incapacidad patológica para comprender la mediocridad. Había
orquestas que él prácticamente odiaba. ¡Pero flaco!, me decía,
¡Estos hijos de puta! ¿No pueden estudiar un poco y tocar algo
mejor?. Astor, le respondía, Piazzolla hay uno sólo. Pero él
no lo entendía. Creía que escribir y tocar como él era lo normal.
"Si yo puedo, por qué no van a poder ellos", decía. Pero no.
No lo entendía".
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Daniel
Binelli (Bandoneonista. Integrante del
Sexteto de Astor Piazzolla de 1989)
"A
Astor Piazzolla lo amo profundamente y me emociono cada vez
que pienso en él. Con su música siento que no tengo que arreglar
nada para tocar: ni a él ni a Horacio Salgán hay que hacerles
modificaciones porque son artistas que escriben como si fueran
de música clásica. Yo sólo pretendo ser un buen intérprete de
Astor. Lo tengo incorporado desde los 15 años. Quedé fascinado
con su música, pero mi experiencia junto a él me sirvió, definitivamente,
para tomar un camino. Luchó siempre y puso su corazón en la
música. Se nota".
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