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Astor
Piazzolla y su Orquesta Típica (1946-1948)
A los 25 años, después de dejar las filas del grupo de
Pichuco Troilo pero mucho antes de dar vuelta el modo de entender
el tango, Astor Piazzolla tuvo una orquesta típica, bailable
y apiazzolliada, hizo repertorio tradicional con músicos de
orquesta y tocó en los cabarets. Una buena síntesis de esta
etapa es Astor Piazzolla y su Orquesta Típica (1946-1948),
con un músico que aún duda entre elegir el universo de Julio
De Caro y Osvaldo Fresedo o anclarse en las partituras de Bela
Bartok e Igor Stravinski. |
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Octeto
Buenos Aires (1955)
De regreso de su experiencia parisina junto a la maestra Nadia
Boulanger -crucial para su decisión de abocarse al tango-, Astor
forma un grupo con el acento en los solistas. Son ocho musicazos
que encabezan la nueva aventura de Piazzolla, en un experimento
fundado en el Octeto de Gerry Mulligan. Ya están delineados
los arreglos y las composiciones completamente avant garde para
la época. La falta de trabajo provoca la ruptura del conjunto.
Astor Piazzolla decide partir a Nueva York. |
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El
tango (1965)
En pleno apogeo de su primer quinteto, Astor Piazzolla da un
salto en su carrera al unirse a Jorge Luis Borges, en un LP
que insólitamente se reeditó en CD recién en el 2000. La placa
contiene dos piezas que pasan a formar el cancionero popular:
Jacinto Chiclana y A Don Nicanor Paredes. El elenco
de lujo se completa con Edmundo Rivero en voz y Luis Medina
Castro en recitado. La relación amor-odio entre Astor y Borges
queda en malos términos, aunque Piazzolla volverá sobre tres
cuentos borgeanos en 1987. |
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Libertango
(1974)
El disco marca un corte en la trayectoria de Astor Piazzolla:
llega la repercusión internacional. Grabado enteramente en Milán
y con músicos italianos, Libertango le abre las puertas
del éxito afuera, por fin, al músico. Los críticos italianos
lo premian; Gerry Mulligan lo llama para registrar un álbum,
en una época de plena ebullición para Astor, con cambio de residencia,
formación y de plena creatividad, previo al excelente homenaje
post mortem al Gordo Troilo, plasmado en la Suite Troileana. |
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The
Central Park Concert (1987)
Poco antes de disolver su segundo quinteto -finalmente la formación
con la que más lejos llegó- para forjar su sexteto, Astor Piazzolla
ofreció un concierto en el Central Park neoyorquino. La deliciosa
grabación pone en evidencia la alquimia piazzolliana con sus
clásicos. No falta Adiós Nonino (¿cuál de todos los arreglos
será el mejor?) y se lo escucha a Astor bromeando en castellano,
italiano e inglés, en una ciudad que conoció de memoria en su
infancia y a fines de los años '50. |
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