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Astor
Piazzolla: El largo trayecto de un músico que cambió el modo de entender
el tango
La leyenda data de 1954 y cuenta que fue Nadia Boulanger -discípula
de Ravel- la responsable de todo: "Este es el Piazzolla que me interesa.
No lo abandone nunca", exclamó en París la maestra de Astor al escucharlo
tocar Triunfal. Y finalmente Piazzolla se fue volcando por
el tango.
Hasta ahí su carrera oscilaba entre su participación en la orquesta
de Aníbal Troilo -de la que se fue a los 23 años acusado de hereje-
y de la Sinfonía Buenos Aires. Iba de su propia agrupación tanguística,
la orquesta del 46, de acompañar al Tano Fiore y de su amor por Bartok
y Bach. Los dos mundos por igual le depararon polémica a un joven
combativo Astor que empezaba a mostrar el filo de su poderoso lenguaje
musical.
En una Buenos Aires moldeada por poetas, donde los anuncios de los
shows de tango poblaban la doble página central de los diarios, las
orquestas tenían hinchada, el rock aún no había explotado y Charly
apenas gateaba; la presencia de Astor generó de entrada resquemores,
envidia y admiración entre la comunidad tanguera.
Pero es recién en 1955 cuando explota todo su aprendizaje: las fugas,
los contrapuntos, los elementos aprenhendidos del universo clásico.
Nutrido de un potencial que ya se plasma en los tangos, Astor forma
el Octeto Buenos Aires. El seleccionado de músicos -en un experiencia
similar a la jazzística norteamericana de Gerry Mulligan- escogidos
por Astor termina por delinear arreglos atrevidos y timbres poco habituales
para el tango: la guitarra eléctrica de Horacio Malvicino es toda
una novedad.
Astor Pantaleón Piazzolla, nacido el 11 de marzo de 1921, con una infancia entre
Mar del Plata y New York -más en la segunda ciudad que en la primera-, con la
mística de su encuentro norteamericano con Carlos Gardel -participó en el film
El día que me quieras-, con su ácido humor borgeano a flor de piel, obsesivamente
estudioso, comenzó a revolucionar el tango. "Nos obligó a estudiar a todos de
vuelta", sintetizó Osvaldo Pugliese.
SEGUNDA PARTE: Piazzolla:
"¿Yo que toco, lambada?"
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