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Vivimos en una época en que los recursos son limitados
y la tecnología avanza a pasos gigantescos. El lugar
donde usted vive es observado; lo que usted come ha
sido diseñado y la persona que le sirve no es de carne
y hueso: es artificial. Existe un robot para cada necesidad.
Excepto para amar.
La emoción es la última frontera en esta revolución
robótica . Los robots son considerados como máquinas
sofisticadas; no se supone que tengan sentimientos.
Pero con tantos padres a quienes el gobierno prohíbe
tener hijos, el mercado es abundante.
La empresa Cybertronics tiene la solución.
Su nombre es David.
Es un niño robótico, y el primero programado para
sentir amor. David es adoptado a prueba por un empleado
de Cybertronics y su esposa cuyo propio hijo, víctima
de una enfermedad terminal, ha sido congelado hasta
que pueda hallarse una cura. Aunque David gradualmente
se convierte en su hijo, la repentina cura del verdadero
hijo de la pareja comienza a crear muchos problemas
en la convivencia de la familila.
Sin aceptación final por humanos o máquinas, y con
el oso Teddy -su superjuguete y protector- como única
compañía, David emprende un viaje para
descubrir realmente dónde pertenece, hallando
un mundo en el cual la frontera entre la máquina
y la humanidad es tan aterradora como extraordinariamente
tenue.
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