Los efectos terapéuticos del sexo han sido mucho menos divulgados que las advertencias de sus "terribles consecuencias". Desde lo "inmoral" de la masturbación, pasando por la amenaza de las enfermedades de transmisión sexual hasta los embarazos no deseados y el sida.
Diversas investigaciones científicas han demostrado que mantener relaciones sexuales al menos 3 veces por semana prolonga la expectativa de vida en un promedio de 10 años.
Esto se debe a que la actividad sexual tiene importantes beneficios tanto físicos como emocionales. Veamos algunos de ellos:
La excitación física mejora la circulación, al aumentar el flujo sanguíneo hacia las extremidades y elevar el nivel de estrógenos en sangre, mejorando la salud ósea, entre otras ventajas.
Un solo encuentro sexual brinda ciertos efectos aeróbicos, similares a los que resultan, por ejemplo, de subir 2 pisos por escalera.
En las mujeres, el acto sexual frecuente regula el ciclo menstrual, logrando un mayor control de la fertilidad al permitir, en principio, la decisión de planificar o no un embarazo.
En los hombres, fortalece los músculos y los huesos.
Obtener orgasmos en forma regular reduce en un 30% el riesgo de sufrir cáncer de próstata, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y favorece el desarrollo del sistema nervioso.
Durante la relación sexual, el cuerpo quema grasas y el cerebro libera naturalmente sustancias analgésicas -endorfinas-, que alivian dolores corporales y reducen el nivel de estrés.
En consecuencia, el sexo es uno de los actos placenteros de los seres humanos que, si es acompañado con hábitos saludables, favorece la longevidad y una vida plena.
Terra / Dr. Alberto Cormillot