Su origen es asiático, pero los chinos y egipcios ya lo utilizaban en la más remota antigüedad para alimentar a los esclavos que construían las pirámides porque creían que el ajo les aportaba energía.
También se empleó en el proceso de momificación y como moneda.
En Grecia y Roma se consideró un potente afrodisíaco y en la época medieval se usó para librarse de brujas, vampiros y malos espíritus.
Durante la 2da. Guerra Mundial se repartía entre los soldados para que tuvieran un remedio contra las heridas.
Sus demostradas propiedades lo convierten en uno de los alimentos naturales más efectivos para prevenir distintas enfermedades.
Aportes Nutricionales
Hidratos de carbono
Proteínas
Vitaminas del complejo B
Potasio
Es rico en fitoquímicos como la alicina, que:
-Actúa como antioxidante
-Ayuda a disminuir el colesterol
-Nivela la presión arterial
-Previene la formación de coágulos sanguíneos
Cada 100 g
2 créditos/135 cal.
1 diente de ajo
0 créditos/7 cal.
5 Beneficios
1. Hace más fluida la sangre.
2. Tiene un efecto vasodilatador que disminuye la presión sanguínea, protege las arterias y la salud cardiovascular.
3. Baja el colesterol malo-LDL-.
4. Alivia enfermedades gastrointestinales infecciosas, colitis, bronquitis y cualquier proceso inflamatorio porque contribuye a aumentar las secreciones bronquiales, por lo que se dice que es expectorante, desinfectante y descongestivo natural.
5. Estimula la digestión.
Para comerlo mejor
1 ó 2 dientes de ajo acompañados con un trozo de pan, masticándolos bien.
También se puede incluir crudo, rallado, aplastado o picado, en distintas preparaciones
Terra / Dr. Alberto Cormillot