Netscape busca su propia compensación. A la empresa no le alcanza que el gobierno de Estados Unidos haya ganado una causa contra Microsoft, en la que la justicia declaró que la empresa había actuado como un monopolio para extender su dominio. La empresa que popularizó los navegadores quiere ahora que Microsoft le pague por haberla perjudicado mientras buscaba imponer su browser Internet Explorer en el mercado.
La acción de Netscape se apoya en lo que dijo la justicia. En junio de 2001, la corte de apelaciones de Estados Unidos mantuvo el dictámen de una demanda introducida por el gobierno contra Microsoft bajo la acusación de que el gigante del software usó ilegalmente sus poderes monopólicos en el mercado de sistemas operativos de las computadoras personales para extender su dominio.
La demanda del gobierno y varios estados se centró en la llamada "guerra de los browsers". La empresa de Bill Gates fue acusada a la empresa de Bill Gates de presionar a varios fabricantes de computadoras para que no cambien el navegador Internet Explorer en el sistema operativo Windows y, de este modo, borrar a la competencia. Más específicamente a Netscape, que hasta entonces era el browser más popular.
En un momento, Netscape llegó a dominar el pujante mercado de los navegadores, con una participación del 70 por ciento. Desde entonces, la empresa ha reducido su participación de mercado al 20 por ciento, mientras que la porción de Microsoft ha crecido al 80 por ciento, según lo estipulado por la empresa.
En su demanda, Netscape -que en 1998 fue adquirida por América Online- plantea que sufrió daños por la promoción injusta del Internet Explorer y busca una indemnización equivalente al triple de los daños que sean determinados en el juicio. Además, la empresa quiere que la justicia restaure la competencia y evite -con una medida cautelar- que se repita el comportamiento anticompetitivo.
El juicio que enfrenta a Microsoft con el gobierno estadounidense está en un momento crucial. El Departamento de Justicia y nueve estados han llegado a un arreglo extrajudicial con la empresa, que establece algunas medidas restrictivas para la empresa, que no pocos vieron como una victoria para Microsoft.
Otros nueve estados, en cambio, están buscando penalidades más duras contra el gigante del software.