En un comunicado de prensa, el departamento agregó que tampoco insistirá en castigar a Microsoft por su práctica de atar el navegador Internet Explorer al sistema operativo Windows, y que tomaba tales medidas en busca de "un alivio rápido, efectivo y seguro para los consumidores".
El gobierno solicitará, en lugar de la partición, una serie de medidas restrictivas sobre las prácticas de negocios de Microsoft, que corrijan y eviten su conducta abusiva.
En junio, la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia revocó la orden de partición emitida el año pasado por el juez Thomas Penfield Jackson, que había decidido dividir a la empresa en dos compañías independientes: una dedicada a los sistemas operativos y otra encargada del mercado de aplicaciones (como el popular paquete Office) e Internet.
El tribunal cuestionó severamente la parcialidad del magistrado y decidió el reenvío de la causa a un nuevo juez. No obstante, respaldó el dictamen sobre las tácticas ilegales en el mantenimiento y extensión de un monopolio.
A fines de agosto, la jueza federal Colleen Kollar Kotelly resultó elegida para presidir las audiencias en las cuales se decidirán que sanciones se aplicarán a la empresa. La jueza pidió a ambas partes que informen hasta el 14 de septiembre sobre los asuntos pendientes del proceso, planteen formas de solución definitiva y eventuales nuevas evidencias. Y además convocó la primera reunión para el 21 de septiembre.
Cambio de gobierno, cambio de política
La decisión no fue sorpresiva del todo. Cuando el republicano John Ashcroft asumió como secretario de Justicia, respondió con evasivas a la pregunta insistente de si el gobierno de George Bush mantendría su compromiso de aplicar la ley contra Microsoft, como lo había hecho el del demócrata Bill Clinton.
El jueves pasado, su departamento informó que pese a que un tribunal de apelaciones estuvo de acuerdo en que Microsoft mantuvo ilegalmente un monopolio en el mercado de los sistemas operativos para computadoras, el gobierno "considera que se ha establecido una base de solución que acabaría con la conducta ilegal de Microsoft, evitaría su recurrencia y abriría el mercado a los competidores". Según el departamento, insistir en la demanda por la combinación de programas sólo prolongaría el proceso.
Sospechas sobre el XP
El DOJ, no obstante, dijo que le pedirá a la corte que abra un proceso rápido para investigar las nuevas acusaciones que se han extendido sobre Microsoft, que señalan que la empresa busca abusar de su poder monopólico con su nuevo sistema operativo Windows XP, que se lanzará en octubre.