La guerra de los browsers no es otra cosa que la pelea entre Microsoft y Netscape para imponer su navegador en el mercado. El resultado está a la vista: Internet Explorer se convirtió en el navegador por excelencia y para los usuarios que recién se incorporan a la Web, las palabras "Netscape Navigator" (el browser que demostró que la Web podía ser fácil de usar) pueden parecer totalmente ajenas.

Si Microsoft imaginó o no que al ligar su browser con Windows iba a ser sometido a un juicio que podría concluir costándole tan caro es otro tema. La pregunta inevitable a la hora de hacer un análisis es qué tan feroz tiene que haber sido la pelea comercial para que el gobierno de Estados Unidos tuviera que tomar parte en el asunto y pueda llevar al ocaso a Microsoft, la empresa que más software vende en el mundo.
En palabras de John Doerr, uno de los hombres más ricos de Estados Unidos -y que amasó su fortuna gracias a Internet-, la pelea entre Microsoft y Netscape fue "la disputa comercial más feroz del mundo" y ni siquiera tiene punto de comparación con las clásicas peleas entre, por ejemplo, Coca-Cola y Pepsi.
Microsoft ganó la batalla de los browsers, pero esa victoria puede llegar a provocarle un knock out definitivo en la guerra de la informática. Este informe tiene dos partes: la primera cuenta el origen de los navegadores de Internet; y la segunda, la aparición de Microsoft y las demandas del juicio.