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Buenos Aires, 25 de agosto de 2003 - 01:23 hs.
Última actualización 00:28

Opina Oscar Raúl Cardoso
Panorama político: ¿Regresó la política a la Capital?
La primera evaluación es que el voto bronca no le ganó a la política. Los porteños optaron elegir entre la oferta antes que desechar un sufragio negativo. Respecto del resultado, qué ganaron y qué perdieron Macri e Ibarra. Y también cómo repercute el resultado en la Casa Rosada. El papel de Zamora y Bullrich.

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Oscar Raúl Cardoso(Terra)
Quizá lo mejor que puedan decirse de si mismos los porteños sobre la primera vuelta electoral que completaron el domingo 24 es que le abrieron una nueva carta de crédito a la política como herramienta de transformación, para mejor, de la realidad.

En la ciudad en la que, se cree, "atiende Dios, aunque esté en todas partes" y en la que, durante el reciente tiempo del descontento argentino, se postuló como emblema un improbable "que se vayan todos", el "voto bronca" -blanco, impugnado, anulado- no llegó al cuatro por ciento del total emitido.

Hay, en verdad, un margen para aquella política tan vilipendiada. Con sus expresiones concretas, esto es los políticos, la situación parece diferente, sin embargo. Ninguno de los hombres y mujeres que reclamaron la jefatura de Gobierno parece haber sido capaz de atrapar una voluntad colectiva que sigue siendo renuente a concederse, que se expresa recelosa aun cuando practica una opción.

Los dos candidatos que en suma se llevaron más del 60 por ciento del voto -Mauricio Macri y Aníbal Ibarra- comprobaron en esta oportunidad que no basta con tener a disposición fondos casi ilimitados a disposición de una campaña política (Macri), ni con ser el "caballo del comisario" para triunfar. En todo caso, ambos deberán revisar sus "estrategias" para el 14 de septiembre próximo, encontrando ese costado de sus mensajes, de sus propuestas, que atraiga lo que falta.

Los otros -como Patricia Bullrich por derecha y Luis Zamora por izquierda- también tendrán que reflexionar sobre la percepción del electorado: Bullrich tendrá que pensar sobre la credibilidad del ataque permanente al contrincante como fórmula y Zamora, desde el otro costado del arco ideológico, confrontará la misma tarea.

La postulante de Ricardo López Murphy estuvo por debajo de las expectativas previas y el líder de Autodeterminación y Libertad -por todo el triunfalismo en el que se arropó en la noche del domingo- no parece haber hallado un resultado significativamente superior al que la izquierda había logrado en las elecciones del 2000.

Quizá aquel que más deba reflexionar sobre el resultado es quien, formalmente al menos, no estaba en juego en esta instancia electoral; el presidente Néstor Kirchner que -quizá con exceso- decidió probar las aguas de su influencia sobre la sociedad en la Capital Federal respaldando a Ibarra. Algo sabrá con certeza a estas horas: un presidente tan popular como él -las encuestas le adjudican casi un 80% de aprobación- no puede pese a esto traducir ese humor favorable de la sociedad en votos para sus candidatos, al menos de modo automático.

Un dato interesante sobre esta dimensión es el resultado, aparentemente magro, de la lista de diputados nacionales y legisladores capitalinos que más se identificó con Kirchner, la que encabezó Miguel Bonasso. A la hora de redactar estas líneas, solo Bonasso había logrado resultar electo.

Si ese dato se confirmara -quedaba más del 70% de las mesas por ser escrutadas- habrá algunas preguntas políticas interesantes que incomodarán al presidente, seguramente.
Después de todo Bonasso fue el producto de una imposición de Kirchner a Ibarra -que en las pasadas semanas hizo peligrar la sociedad entre ambos- y el antiguo periodista fue también una de las figuras políticas que más dramatizó las diferencias entre Kirchner y su vicepresidente, Daniel Scioli. ¿Fueron estos postulados certeros?

En cualquier caso algo es seguro respecto de la segunda vuelta inevitable: la campaña que llevará a los porteños hasta la decisión del 14 de septiembre tendrá una mayor dimensión nacional. Y ninguno de los dos candidatos llegará a esa fecha con demasiada comodidad: la deferencia entre Macri e Ibarra -cuatro o cinco puntos, aun no se sabe- es demasiado exigua para creer que el triunfo está asegurado, pero también lo suficientemente significativa para desafiarla con la certeza de la victoria.


Terra / Oscar Raúl Cardoso.


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sigo insistiendo en: 1) re-abrir urna femenina 95...(diana salmoiraghi)
Viví en Mataderos(1943)San Telmo(1944)Devoto(1948)...(Carlos Romero Almonacid)
Respondiendo al Sr. Romero, cómo no va a parecerle...(El Pirata)
¡UN GRAN ENUNCIADO PARA UNA INSIGNIFICANTE "REPART...(Carlos Romero Almonacid)
   

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