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Buenos Aires, 15 de mayo de 2003 - 00:30 hs. Última actualización 00:52
Opina Oscar R. Cardoso Menem y el final de una era Atrapado por las encuestas que lo daban perdedor por un amplio margen, el ex presidente prefirió suicidarse para evitar la muerte. Antes, hizo una última jugada de su estilo: dejar al próximo gobierno con problemas de legitimidad. Cómo fue la interna feroz que se desató en el entorno menemista.
"¡Cagones!", gritó a voz en cuello Alberto Kohan en uno de los cuartos del Hotel Presidente de la Capital Federal durante la tarde del pasado martes y en el momento de mayor tensión de las innumerables reuniones en las que Carlos Menem buscó decidir si renunciaba a participar en la segunda vuelta electoral de la elección nacional que se puso en marcha el pasado 27 de abril.
El epíteto de Kohan estuvo, según fuentes presenciales, dirigido al grupo compuesto por los gobernadores de Salta, Juan Carlos Romero (compañero de fórmula de Menem) y de La Pampa, Rubén Marín, y algunos diputados nacionales del denominado bloque "Azul y Blanco" (menemistas) por la presión incesante a la que estaban sometiendo a Menem para que se retirara de la contienda.
"Si siempre hubiese escuchado a gente como ustedes agregó palabra más o menos el antiguo secretario general de la Presidencia- Carlos nunca hubiera sido presidente".
Lo de Kohan parece haber sido también un último espasmo de impotencia. De acuerdo con el relato de las fuentes, a la hora de la acusación, alrededor de las 16 de ese martes 13, Kohan, Eduardo Bauzá y Eduardo Menem que habían llevado su propia carga para que Menem sostuviera su candidatura hasta el final- ya se sabían derrotados. Menem había sometido para entonces al país a casi un día completo de incertidumbre mayor quizá el último de su vida política en el que logre la atención completa de la sociedad que gobernó durante una década- y era poco menos que imposible desandar el camino del bochorno. Eduardo, el hermano y consejero, fue el primero en cambiar de bando y adherir a la tesis de la renuncia.
Cuatro horas después los números de una encuesta telefónica que se realizó en una muestra de Capital Federal y el Gran Buenos Aires ratificó la imposibilidad: más del 80 por ciento de los consultados censuró a Menem por plantear la posibilidad de invalidar el ballottage con su renuncia y una de las respuestas sugería la posibilidad de que una porción de los votos que había obtenido el 27 de abril se deslizarían ahora al "blanco" de protesta.
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Terra
/ Oscar Raúl Cardoso.
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