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Buenos Aires, 2 de septiembre de 2001 - 15:54 hs. Última actualización 12:15
<BR><img src="/imgcanales/noticias/tit_calcagno.gif" width="468" height="14"><BR> Panorama económico: La sustentabilidad de la economía argentina El Gobierno y el equipo de Domingo Cavallo parecen ir a contrapelo de la situación recesiva de la Argentina. Aplican recetas que no alientan el consumo. Y están aferrados a la economía de la oferta. El ejemplo de los Estados Unidos en épocas de Roosevelt.
La conformación de la agenda económica argentina define los temas que pueden ser objeto de discusión y especifica aquellos que deben permanecer en la oscuridad.
Muchas veces se menciona tal o cual logro, cuyo impacto sobre el conjunto de la economía es menor, mientras se ignoran las causas y las consecuencias de graves problemas, como se observa en la confusión entre liquidez y solvencia, o base monetaria y masa monetaria.
En esta confusión entre lo esencial y lo accesorio, quienes restablecen un mínimo de racionalidad y coherencia en la discusión son las autoridades norteamericanas, por paradójico que parezca. Así sucede con el concepto de "sustentabilidad" de la economía.
Es esencial replantear los motores de crecimiento de una economía capitalista, en particular a través del consumo, de la inversión, de las exportaciones y del rol del financiamiento externo.
Pero empecemos por el consumo, su situación, los diagnósticos y propuestas.
Durante agosto, los títulos de los diarios fueron coincidentes y reiterativos. Todos mostraban diversos aspectos de la recesión: "En Capital y Gran Buenos Aires hay caso 4 millones de personas pobres"; "Cayó el consumo de alimentos por segunda vez en el año"; "Vuelve a caer el empleo en Buenos Aires, Córdoba y Rosario"; "Cayeron 4% las ventas de los supermercados en julio"; "Los shoppings sufren más que los súper".
Frente a esa realidad, ¿qué se está haciendo? Pues lo contrario de lo que se debería. Es obvio que a una recesión se la combate con activación; y que para reactivar, hay que darle poder de compra a la gente. Este razonamiento tan simple, no entra en el cerebro de quienes gobiernan.
En los cursos más elementales de política económica se estudia la Gran Depresión de los años 1930 en Estados Unidos. Allí se comprueba sin lugar a dudas que la política de ajuste del Presidente Herbert Hoover (1929-1933) llevó a más depresión y en definitiva, al mayor sacudón que tuvo la economía capitalista.
Quien salvó la situación fue el presidente Franklin D. Roosevelt (1933-1945), quien emprendió una política de expansión de fuerte incremento del gasto público que dio empleo y aumentó la actividad económica; como consecuencia también subió la recaudación fiscal. Como resultado, Estados Unidos reactivó su economía.
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