32 veces River. El equipo de Leonardo Astrada escribió un capítulo más en la rica historia millonaria al coronarse campeón del torneo Clausura 2004 tras igualar 1-1 con un Atlético Rafaela que tuvo su propio festejo, ya que se salvó del descenso directo y jugará la Promoción.
Más allá de la frustración que representó la eliminación a manos de Boca de la Copa Libertadores, River se dio el gusto de gritar campeón en el torneo local y continuar ratificando que es el más ganador en el fútbol doméstico.
Es cierto que la derrota por penales ante Boca es una marca difícil de borrar para los simpatizantes de River, pero la multitud que se acercó al Monumental fue una muestra de apoyo para el trabajo de Leonardo Astrada. En su debut como entrenador, el Jefe llevó al título y la semifinal de la Copa a un equipo que encontró desmotivado.
Fue un justo campeón este River, que afrontó varios pasajes del campeonato con juveniles y equipos alternativos, porque el objetivo principal era la Libertadores. Más allá de un cierto bajón en el final del torneo, mostró autoridad para ganar partidos claves como el de la Bombonera, donde superó claramente a Boca. También derrotó a Independiente, San Lorenzo y Racing.
Hoy River salió decidido a evitar otra postergación de festejo como ocurrió el domingo pasado en Córdoba cuando cayó 3-2 con Talleres. Por eso, se apreció a un Gallardo metido y que jugó uno de sus mejores partidos. Con su conducción y el despliegue de Sambueza por izquierda o “Lucho” González por derecha, los locales tuvieron el dominio territorial y del balón.
Sobre los 25 minutos Gallardo demostró todo su talento y armó una jugada para justificar porque el Millonario se llevó el Clausura. El Muñeco bajó la pelota con el pecho y con un movimiento digno de ballet habilitó a Cavenaghi, luego de hacer un sombrerito al defensor Alarcón, pero la volea del goleador se estrelló en el ángulo izquierdo. Era para terminar el partido y desatar la fiesta.
La presión de River hacía presagiar el grito que llegó a los 42 minutos. Esta vez se intercambiaron los roles. Fue Cavenghi el que habilitó a Gallardo y el Muñeco sacó un remate rasante que se clavó en el palo derecho de Medrán.
Con River asegurándose el triunfo y Rafaela salvándose del descenso directo, el desarrollo del complemento se tornó anodino. Pero la noticia desde Santa Fe del gol de Chacarita sacudió al equipo de Piazza, que salió de la modorra y fue a buscar el empate. La igualdad llegó tras un polémico fallo de Claudio Martín, que vio un penal inexistente de Nasuti a Juárez, que el propio volante se encargó de cambiarlo por gol.
El resto estuvo de más. Porque cuando aún restaban 15 minutos, otra noticia recibida por radio provocó que el trámite pase nuevamente a segundo plano. El grito del triunfo de San Lorenzo 1-0 sobre Boca adelantó el final y el Monumental se entregó a una merecida fiesta.
Franco Robledo / Terra