El juez federal Jorge Urso no sólo hizo realidad la pesadillas de Carlos Menem sino que se ganó este jueves un renglón en la historia, al tomar una decisión sin precedentes en la vida democrática argentina: la detención de un ex presidente constitucional.
De 44 años, egresado de la Universidad Católica, casado y padre de cuatro hijos, Urso fue nombrado juez federal en 1993. La principal causa a su cargo es la denuncia por la venta ilegal de armas, realizada por el abogado Ricardo Monner Sans. Cuando lo nombraron juez, se lo vinculó al PJ a través del ex secretario de Seguridad Miguel Angel Toma.
Hace unos años, Urso fue incluido por Domingo Cavallo en la ya famosa servilleta que nunca mostró en la que Carlos Corach habría enumerado a los jueces que supuestamente respondían al menemismo.
Pero fue el primer juez federal que llamó a declarar como sospechoso a un ministro de Menem en funciones, cuando en 1996 interrogó y procesó al ex titular de Defensa Oscar Camilión, lo que provocó su renuncia al cargo.
Urso también investigó una denuncia del polémico empresario telepostal Alfredo Yabrán contra el ministro de Economía Domingo Cavallo. Y lleva adelante actualmente una causa contra la ex secretaria de Recursos Naturales María Julia Alsogaray.
Ingresó en Tribunales a los 20 años y fue -en 1992- director de Asuntos Jurídicos en la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, durante la gestión del justicialista Carlos Grosso. Tres años más tarde fue nombrado como magistrado en el fuero federal porteño.
Para la mayoría de sus colegas es un tipo "divertido" y amigo de evitar problemas. Pero, según dicen, su relación no es tan fluida con la Cámara Federal porteña, su tribunal superior, que le llamó la atención en varias ocasiones a raíz de supuestas demoras en la investigación de las armas.
En el Consejo de la Magistratura, el organismo encargado de seleccionar y sancionar a los jueces, se analiza un pedido de juicio político contra Urso por supuesto enriquecimiento ilícito.