La seguridad de Campagnuolo, la regularidad de Vitali, la garra de Bastía y el oportunismo de Chatruc y Estévez fueron sus picos más altos desde lo individual. Aunque la figura fue "el equipo", vieja frase del fútbol que en este caso se ajusta a la realidad como ninguna.
Párrafo aparte para Carlos Reinaldo Merlo. El técnico que le imprimió un carácter ganador como no lo habían hecho el resto de la larga lista de técnicos que pasaron por Racing. Llegó sin pergaminos. Con los pocos antecedentes de haber realizado un buen trabajo en Chacarita, Belgrano de Córdoba y medio campeonato dirigiendo a River.
A esta hora, la cancha de Racing sigue repleta. Fue tan espectacular la victoria academica, que se necesitaron dos canchas para cobijar semejante grito. Treinta mil hinchas en Liniers y cuarenta mil en el Cilindro deliran pintados de celeste y blanco.
Ellos piensan en un monumento a Merlo, le agradecen a cualquier virgen y adulan a Fernando Marín, el titular de Blanquiceleste S.A., la gerenciadora que acomodó los números de un club quebrado y le transmitió tranquilidad al plantel. "Ustedes sólo deberán preocuparse por jugar", fue la frase que Marín le dijo al equipo apenas tomó las riendas del club.