Tres gremios aeronáuticos acusaron al gobierno de Fernando de la Rúa de no hacer nada para evitar que Aerolíneas Argentinas quede en manos nacionales y dudaron a la hora de ponderar la designación de la empresa Marsans, ya que consideran que sus intereses choca con los de la línea de bandera.
La diputada Alicia Castro, titular de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA) - que agrupa a azafatas y comisarios de abordo-, adelantó que enfrentará la designación de Marsans judicialmente, para hacer cumplir "el código aeronáutico", que, según la dirigente, explicita que una línea de bandera debe tener mayoría de capitales nacionales.
Ariel Basteiro, secretario general de la Asociación de Personal Aeronáutico (APA) - trabajadores que hacen tareas en tierra- recordó que los intereses de las compañías Spanair, Air Comet y Air Plus, de las que Marsans tiene acciones "compiten" con los de Aerolíneas y alertó que ésta "podría ser un apéndice" de la aerolínea española.
El titular del gremio de los técnicos (APTA), Ricardo Cirielli, consideró que "cualquiera de los grupos argentinos (oferentes) era mejor" que los adjudicados y alertó que "se perdió una posibilidad única" de que Aerolíneas vuelva a manos argentinas.
Los tres dirigentes coincidieron en cargar contra el gobierno nacional por la pasividad que le endilgan en las negociaciones con las autoridades de la SEPI, la sociedad del gobierno español que es dueña del 91,5 por ciento de las acciones de Aerolíneas.
Basteiro recordó que el gobierno había dicho que "la última semana" de negociaciones iba a estar en España y Castro se quejó de la "una nula participación" que la administración delarruista tuvo en el proceso de elección de los nuevos operadores.