| Buenos Aires, 3 de julio de 2007 - 17:59 hs. Última actualización 20:13
Unitario
Adiós a Mujeres asesinas
Sorpresivamente, finalizó por este año la emisión del premiado unitario de Pol-ka, que en su último capítulo hizo 27,1 puntos de rating, su máximo rendimiento histórico. Bredice, Ayos y Birabent protagonizaron la historia. Este año pasaron siete, de los 13 capítulos previstos. Se viene El hombre que volvió de la muerte.
  Bredice, esposa sometida y mujer asesina. La tercera temporada del laureado unitario Mujeres asesinas terminó este lunes por la noche en Canal 13 habiéndose emitido sólo siete de los 13 capítulos previstos, todo un síntoma de una TV que, a fuerza de shows y "realitys", anula la ficción. De todos modos, Canal 13 volverá a apostar a ella con El hombre que volvió de la muerte, remake de la historia de terror protagonizada hace más de 4 décadas por Narcizo Ibáñez Menta.
La saga sobre casos reales que acaban trágicamente y que escriben Marisa Grinstein y Liliana Escliar, terminó con Perla, anfitriona en que Leticia Brédice, Antonio Birabent y Mónica Ayos encarnaron con realismo a los personajes principales de un relato basado en la humillación, la violencia y el suspenso.
El acertado guión, las muy buenas actuaciones y el cuidado tratamiento de la imagen sostuvieron un clima intenso en el que las miradas, los gestos y la palabra, se aunaron para contar la historia de Perla (Brédice), una mujer sometida a las humillaciones constantes de su esposo Daniel (Birabent).
En la piel de un cínico, psicópata y golpeador, Birabent no sólo engañaba sistemáticamente a su esposa con otra mujer (Ayos), sino que además la golpeaba y la obligaba a preparar comidas especiales cada martes para él y su grupo de amigos.
Alan Sabbagh, Pablo Carnaghi, David Masajnik y Francisco Nápoli, que interpretaron a los amigos del protagonista, y Agustina Posse, amiga íntima de Perla, terminan siendo los testigos de un trágico final.
Cansada de los abusos y el maltrato, la anfitriona de los martes decide sorprender a este grupo de amigos con un plato muy especial: les cocina un puchero que incluye nada menos que al gran responsable de su dolor.
Gracias a la marca récord de 49 puntos que le dejó el match de la Selección por la Copa América, la despedida de Mujeres... llegó, según Ibope, a 27.1 con que el espacio tuvo su máximo rendimiento histórico.
Por ese aporte, las siete noches del envío promediaron 19.4 tras un recorrido irregular que padeció los avateres de una grilla donde se priorizó al ShowMatch de Marcelo Tinelli y a las transmisiones futboleres de Boca por la Copa Libertadres y de la Selección Argentina.
Como producto de esa política de programación, no sólo extrañaron las 37 emisiones de 2006 (en que logró una media de 20.4) sino que entre su cuarta y su quinta velada de este año pasaron ¡25 días!
El 2007 del ciclo que alternó la dirección de Daniel Barone y Alberto Lecchi comenzó el 11 de abril con Rita, burlada (Gabriela Toscano, Adrián Suar y Dolores Fonzi), y siguió el 18 con Milagros, pastora (Cristina Banegas, Andrea Pietra) y el 25 con Nora, ultrajada (Romina Gaetani y Florencia Raggi).
En mayo sólo se emitió el 9 Blanca, perdida (Araceli González y Jorge Suárez) y las dos noches de junio fueron el 6 con Sonia, desalmada Andrea del Boca, Martín Seefeld y Malena Solda) y el 27 con Claudia, herida (Laura Novoa, Fernán Mirás y Romina Ricci).
Para mejor ocasión quedaron los anunciados Marga, víctima (Julieta Ortega, Juan Palomino), Telma, impaciente (Ana María Picchio y Norman Briski) y Marcela, lastimada (Dolores Fonzi y Claudia Fontán).
El listado de capítulos prometidos se completó con Carolina, humillada (María Abadi y Luis Machín), Noemí, desquiciada (Gerardo Romano y María Onetto) y Marta, manipuladora (Luisa Kuliok y Juana Viale).
El desenlace sangriento y el asesinato como defensa, consecuencia de una pasión incontenible, del maltrato o de una traición, fueron los pilares de un producto que finalizó, tal vez y entre otra cosas, por el agotamiento natural de una temática específica protagonizada por "mujeres asesinas".
Al margen de esa fórmula un tanto maniquea, la pantalla chica pierde un oasis para el lucimiento de los actores, para puestas cuidadas y para una temática que puede invitar a la reflexión.
Terra /
Télam
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