Contra lo que se puede suponer en un modelo de tres puertas, la altura considerable del techo, el generoso tamaño de las puertas y los asientos que se deslizan hasta chocar con la plancha, hacen que el acceso a las plazas traseras sea menos complicado de lo previsible. Adentro hay espacio suficiente adelante y atrás. Lo mismo vale para el baúl.
El motor es de aceleración progresiva y suave hasta las 4.500 rpm. Se trata de un propulsor doméstico, sin intenciones deportivas, pero resulta ágil en ciudad por las adecuadas relaciones de caja y a una dirección precisa de respuesta inmediata.
El comportamiento no cambio respecto al 2.0, las suspensiones son equilibradas, con una tenida impecable en ruta y buen confort de marcha en ciudad, sin que aparezcan vibraciones o quejidos de materiales de dudosa calidad. Todo indica que se está en presencia de un auto bien armado, sólido, que no tendrá una vejez prematura.
La caja de cambios cuenta con un selector preciso y suave pero que de 1° a 2° no permite un pase rápido sin que cante el sincronizado. Para tratar con dulzura. El consumo es bastante contenido ya que está por debajo de los 6 litros a 90 km/h constantes en 5° y en ciudad no llega a los 10 litros cada cien. El tanque es de 60 litros, capacidad que le otorga amplia autonomía.
El 307 es toda una tentación en este segmento. Concepción moderna, buen comportamiento y una saludable relación entre precio y equipamiento de serie. Por 18.000 pesos, sale al campo de batalla enfrentando al Ford Focus, el VW Golf, el Renault Megane sin olvidar el Citroën Xsara, el Fiat Brava y el Seat León.
A FAVOR
Diseño atractivo.
Habitabilidad/Acceso.
Comportamiento equilibrado.
Relación precio/equipamiento.
Consumo/autonomía.
EN CONTRA
Prestaciones penalizadas.
Motor rumoroso desde 4.500 rpm.
Tren posterior áspero.
Recuperación a bajo régimen.