La historia del Clase A de Mercedes-Benz, no arrancó bien. Aquella famosa foto de la Prueba del Alce que realizó una revista sueca y que terminó con el Clase A con las ruedas para arriba recorrió el mundo y obligó a la gente de MB demorar el lanzamiento.
¿Fue eso un error o una magnífica maniobra de marketing? Porque tiempo después todos supimos que al Clase A se le había aplicado toda la tecnología disponible, que era el auto más seguro de su segmento y que, debido a aquella prueba, nadie más podría tener un inconveniente. Una duda que siempre quedará flotando en el aire.
El Clase A es un monovolumen de diseño curiosísimo, lejos de lo que uno se imagina de un Mercedes-Benz. Con un Cx de 0,31, es más aerodinámico de lo que parece. La línea de cintura nace muy abajo, con definido ascenso hacia atrás.
| La tecnología aplicada del Clase A es digna de autos más caros y de segmentos superiores. El motor está lejos de descollar.
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Una vez a bordo, se descubre una buena posición de manejo, mejor que la de la mayoría de los monovolúmenes evaluados. Los comandos son de accionamiento simple, sin complicaciones y a mano. Columna de dirección y asientos regulan en altura, lo que simplifica las cosas.
El instrumental es de estilo Mercedes, sobrio y priorizando la buena lectura. Llama la atención la ausencia de indicador de temperatura de agua (¿?). Muchos testigos y pocas agujas.
Pese a lo puede suponerse a priori, no muestra una vocación familiar. Las plazas traseras son limitadas a lo ancho y cuenta con 12 centímetros menos que la Scenic, su rival natural. Si los pasajeros de adelante orillan el metro ochenta de altura, los de atrás no tendrán demasiado espacio para sus piernas.
Donde el Clase A es un ejemplo entre lo modelos de su segmento es en el aspecto seguridad. Dispone de una gran cantidad de tecnología aplicada que soluciona cualquier error que pudiera cometer el conductor. Al doble airbag se le suma el ABS, el ASR, que es el control de tracción y el control de estabilidad que ante maniobras de riesgo saca y quita potencia, frena una o más ruedas y demás correcciones que hacen que el conductor se sienta como una especie de muñeco. Las suspensiones se sienten mucho más cómodas en la ciudad que en la ruta.
El motor es un 1600 cm3 (ahora existen versiones de 1,9 litros) con 102 CV, torque parejo y algo falto de carácter, lo que se traduce en prestaciones modestas. Los 12,6 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h y los 172 km/h de velocidad máxima son exponentes de los antedicho. Las relaciones de caja son larguísimas y eso lo perjudica a la hora de acelerar. El consumo es reducido y el tanque de 53 litros le concede una interesante autonomía.
La terminación no es la que uno imagina de un Mercedes de alta gama, pero el Clase A apunta a otra cosa. Sus rivales no son Audi (aunque ahora lanzará al mercado nacional el A2) ni BMW, sino el VW Golf y la Scenic. Sólo algunos elementos plásticos merecen críticas.
El Clase con este equipamiento se consigue a 26.642 pesos. Llegar a un Mercedes-Benz es ahora mucho más accesible. Y ese valor tiene poco que ver con el precio.A FAVOR
Imagen de marca
Maniobrabilidad en ciudad.
Polivalente y funcional.
Seguridad activa inigualable.
Posición de manejo.
Facilidad de conducciónEN CONTRA
Plazas traseras limitadas.
Confort de marcha en ciudad.
Instrumental con faltantes.
Performances debajo del promedio.
Insonorización a altas velocidades.
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Terra/Motorpress
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