El Tiida marca el retorno de Nissan a la venta de autos familiares en el país. Toma la plataforma que emplea el Micra y otros modelos de la francesa. Por sus medidas toca el segmento C, aunque a lo ancho no sea de los más generosos como sus rivales, pero en materia de habitabilidad y comodidad trasera los supera a todos.
El asiento trasero es modular, más propio de una camioneta que de un hatchback mediano. Se puede mueve longitudinalmente para aumentar el espacio de las piernas o del baúl. Y además éstos pueden reclinarse para ofrecer una posición de viaje muy cómoda. Adelante las butacas son cómodas y tapizadas en cuero. La posición de manejo es aceptable pero le la falta de regulación en profundidad del volante.
| Las plazas traseras del Nissan Tiida son las mejores de segmento medio. |
El diseño de la plancha es simple y funcional, con los mandos principales altos, cerca del volante. Sólo merece críticas el instrumental, sin aguja de temperatura y con un ordenador muy básico en diminuto display y sin comandos al volante (hay que apretar la perillita del visor). Bien por el diámetro y el grip del volante como también por la visibilidad, generosa hacia todos los ángulos.
En materia de terminación está un nivel por encima de los modelos Mercosur en lo que hace a materiales, encastres, alfombras y burletes. Y aclaremos que este Tiida no se hace en Japón sino en Aguascalientes, Méjico. La plancha no es toda de material inyectado, pero las partes duras están bien disimuladas. En general no se filtran ruidos a regímenes moderados, pero en alta el motor se deja oír.
Posee un moderno motor 1.8 de 125 CV, una potencia correcta para su cilindrada. Muy suave y casi nada vibrador, su punto flaco está a bajo régimen, como atestiguan los números de nuestra prueba. Pero en la práctica podemos pisar a fondo desde 1.500 rpm que con total progresividad y sin altibajos el tacómetro va a ir buscando la zona más caliente.
Lo ayuda, y mucho, la caja de seis marchas. El escalonamiento de las marchas es muy acertado y la sexta realmente relaja el régimen en ruta. De hecho, la velocidad máxima (192 km/h) es prácticamente la misma en 5ª y en 6ª, pero con 1.000 rpm de diferencia. Esto también beneficia el consumo, contenido en todo tipo de utilización, pero sobre todo en ruta.
El único punto mejorable del grupo moto-propulsor es cierta brusquedad en el acople del embrague al pasar los cambios. Con los kilómetros se le va encontrando la vuelta: esperar que el motor baje un poco las revoluciones para levantar el pie izquierdo. Esa inercia en la desaceleración puede responder a cuestiones antipolución.
Adopta neumáticos de perfil semi alto y suspensiones blandas pero robustas. El andar en ciudad es de lo mejor, suave, y no toca en ningún lado. Si en la ruta a alta velocidad se espera aplomo y cierta deportividad, se está conduciendo el auto equivocado. Por su altura y amortiguación soft manifiesta claras inclinaciones en curva y sensibilidad a los vientos laterales.
El equipamiento disponible es abundante, con pack eléctrico, CD changer, sensor de lluvia, encendido y apertura sin llave, climatizador y, opcionalmente, sensor de estacionamiento. La dotación de seguridad lo deja bien posicionado, con seis airbags y un ABS que asiste a un sistema de frenos eficiente. Como complemento, cinco juegos de cinturones inerciales y apoyacabezas, faros antiniebla, y ganchos Isofix.
A favor
Comodidad interior
Confort de marcha
Consumo y prestaciones
Terminación
Garantía de tres años
En contra
Suspensiones en ruta
Sonoridad del motor
Instrumental
Altura butacas
Precio mejorable
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Terra/Motorpress
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