El Bora llegó en 2001 y se instaló rápidamente como uno de los autos más prestigiosos del segmento medio. En 2003 Volkswagen replanteó su gama, mejorando el motor 1.8 turbo de 150 CV, muy superior en prestaciones al viejo 2.0 de 115 CV. Además, aprovechando los acuerdos comerciales firmados con México (donde se fabrica desde siempre), los precios se acomodaron a la situación del país.
En 2004 se reemplazó el motor 1.9 TDI de 90 CV con inyección directa tradicional por uno más moderno dotado del conjunto bomba-inyector, que elevó su potencia a 100 CV. De la misma manera, el 1.8 turbo incrementó su potencia a 180 CV e incorporó la caja Tiptronic como opcional.
| El nuevo Volkswagen Bora tiene un aspecto similar al Passat de generación pasada. |
Ya se venía hablando de un rediseño, y por la web circularon las imágenes del modelo fabricado en China. Los cambios más profundos se dan en la trompa, con nuevas ópticas (dobles), parrilla, capot, paragolpes, guardabarros y faros antinieblas, ahora en posición baja, fuera de las ópticas. El nuevo diseño evoca al del Passat de la anterior generación.
Atrás duplica las ópticas, que avanzan ahora sobre el portón, con doble faro circular integrado. Otra incorporación es el emblema de la marca que oficia de manija de apertura de baúl, pasando la chapa patente al paragolpes. En el perfil nada ha cambiado. Sólo las llantas.
Adentro los cambios son menores, sólo unos retoques a las salidas de ventilación, con abundancia de plástico símil metal de dudosa calidad. La radio vuelve a ser doble y, en esta versión 2.0 automática, junto con el display indicador de marchas incorpora un nuevo ordenador.
El resto no ha cambiado, con un diseño de la plancha antiguo pero agradable. Si bien la butaca no es de las más generosas, con regulación de altura, doble ajuste de volante y pedalera profunda, la posición de manejo es correcta. El punto débil se da en las plazas, verdaderamente limitadas, con escaso espacio para cualquier adulto.
No es lo único que el Bora fue perdiendo en los últimos dos años. Ya no tiene airbags laterales, regulación de luces, antiniebla trasero, control de tracción, alarma de cinturones, etc. Mantiene ABS, doble airbag frontal, mando eléctrico de levantavidrios y espejos, radio con MP3, apertura interna de tanque, techo solar, etc.
Una de las mejores virtudes del Bora es su confort de marcha producto de suspensiones suaves, con amortiguación mullida, aunque por eso y por un despeje delantero no tan generoso puede tocar abajo en lomos o cunetas (no tiene chapón). En ruta se desempeña bien, con reacciones previsibles y correcta respuesta de la dirección. Le sobra paño al menos en esta versión 2.0 de 115 CV. Los frenos responden bien, en distancias cortas y el ABS no es intervencionista, pero el pedal tiene excesivo recorrido libre. Además, es el único del segmento que tiene una automático-secuencial (Tiptronic) de seis marchas.
EL motor 2.0 es suave, de baja sonoridad, pero las prestaciones no son su fuerte, con 12,5 segundos para ir de 0 a 100 km/h y una velocidad máxima de casi 90 km/h. Dócil en ciudad y bastante elástico, el consumo se enmarca en registros lógicos, pero algo elevados a altas velocidades.
A favor
Rediseño acertado
Confort de marcha
Calidad general
Caja de seis marchas
En contra
Espacio trasero
Performances
Tacto frenos
Potencia para un 2.0
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Terra/Motorpress
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