En el interior del A3, se respira un aire entre sobrio y elegante. El equipamiento es completo, pero tenemos que señalar algunos faltantes como el CD player, la regulación eléctrica de asientos y hasta el airbag lateral, exigible en un auto de 37.000 dólares.
El motor es el conocido 1800 cm3, una especie de "todo terreno" de la marca, con una gama de potencia que va desde los 125 CV (versión sin turbo), hasta los 225 CV que monta el TT con turbo y doble intercooler. Un torque parejo en toda la gama que le permite empujar sin desmayos. Las relaciones de caja son largas, pero pese a ello consigue fantásticos valores de recuperación.
Este A3 dejó la sensación de tener suspensiones un poco más blandas que las de otros modelos evaluados. En curvas lentas apoya demasiado la rueda delantera externa y tiene una marcada tendencia subvirante. Se extraña el control de tracción. En lo derecho, es un tren y no ofrece inconvenientes a altas velocidades.
Cuidado en la ciudad, porque el despeje es limitado. Es muy bajo, y en los lomos de burro no serán poco habituales los panzazos, si no se los pasa a velocidad moderada. La caja es suave y el comando es de una dulzura poco habitual.
Dignos de destacar son los frenos. Pedal firme y fácilmente dosificable. Para en distancias cortas y el ABS es lo suficientemente tímido como para entrar en acción sólo en casos de extrema necesidad. La dirección es liviana, sin llegar a incomodar en ruta y convirtiéndose en incondicional aliada en maniobras de estacionamiento.
Es difícil juzgar el precio del Audi, porque tiene un valor agregado dada por le pertenecer a la selecta gama de productos premium. Buena terminación, excelentes prestaciones y, por sobre todas las cosas, imagen, algo que no es fácil de conseguir. Pero tampoco barato.
A FAVOR
Imagen de marca.
Estética indiscutible.
Elasticidad del motor.
Frenos muy eficientes.
Comando de caja dulce.
EN CONTRA
Faltantes de equipamiento.
Habitabilidad posterior.
Visibilidad hacia atrás.
Relaciones de caja largas.
Acceso complicado.