| Buenos Aires, 15 de noviembre de 2007 - 17:20 hs. Última actualización 18:43
Informe Soy tu fan Puntos de encuentro para llegar al artista, los clubes de fans tienen sus propias reglas. Aquí, un informe por dentro sobre ese particular y curioso universo. Qué cotiza, cómo se manejan, donde se mueven, qué códigos son inquebrantables. El fans ideal: manso y tranquilo.
  Te amo, dame más: todo sea por el ídolo
Gabriela ronda los 40 años y cuando habla de Ricardo Montaner se sonroja, ríe y no para de contar anécdotas. Mi máximo sueño se cumplió una vez que él se bajó del escenario para saludarme. Me abrazó y me dio un beso. Alejandra, en cambio, es fanática de Cristian Castro. Hace 15 años que me gusta y mi primer encuentro con él fue impresionante, pero no de histeria, sino de ternura, aclara.
Historias como éstas de absoluta devoción por artistas del pop, rock, canción melódica y unos cuantos géneros más se multiplican en todo el país. Y no solamente acá: es un fenómeno global. Se trata de chicas y chicos cuyo fanatismo tuvo una secuela lógica. ¿Qué forma encontraron para canalizarlo? Bienvenidos al mundo del club de fans. Un lugar con sus propios códigos, cultura y reglas.
Gabriela es la presidenta del fan club oficial de Cristian Castro, llamado Amores. Carolina, su vice. A mi me gusta Ricardo desde 1987, explica Gabriela, pero fui a verlo recién en 1994 y me enamoré de él. No había información, no sabía cómo contactarme y con una amiga dijimos: formemos un club de fans. Y acá estamos. Ahora tenemos sedes en 8 países: Argentina, Costa Rica, Venezuela, México, Uruguay, Perú, España y Chile.
Contra todas las presunciones de este mundo, integrar un fan club tiene sus propias paradojas. Puede no ser tan grato. Es un trabajo al que hay que dedicarle muchas horas, organizar encuentros, coordinar actividades, buscar el dato, remar contra viento y marea, actualizar el sitio de Internet, hablar con las discográficas, jefes de prensa, managers y encima toda esta labor es ¡ad honorem!
Nosotras trabajamos por y para el artista. A cambio recibimos algo de él, su sonrisa, su buena onda, cuenta Joana, coordinadora de El Ritual, el fan club oficial de Cristian Castro, que ya lleva quince años y tiene sedes en 10 países. Una vez Cristian nos invitó a bailar a todas. Yo me he parado frente a él y le dije todo lo que pienso, lo bueno y lo malo. Esa honestidad es impagable.
Hay muchos elementos que cotizan para ser un fan club serio. La principal es no revelar nunca datos íntimos del artista en cuestión. Ese es un tema fundamental para ser creíble en el mundillo. En todo caso, los secretos quedan bajo la alfombra. Porque una cosa lleva a la otra: si se publican intimidades, se corta el lazo con el manager, la discográfica o el jefe de prensa. Y la información cotiza como oro en este mercado. Próxima página » Soy tu fan (segunda parte)
Terra
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