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Buenos Aires, 24 de abril de 2003 - 19:40 hs. Última actualización 20:11
Opina Oscar Cardoso Elección 2003: ¿Primer acto? ¿Último acto? Las elecciones del 27 de abril se juega mucho más que un nuevo presidente. Cuando asuma el nuevo jefe de Estado se podrá ver si comienza un tiempo institucional novedoso o será un capítulo más en la tragedia argentina. La posibilidad de fraude. Y el pesimismo de la gente que va cediendo.
¿Quién puede decir a ciencia cierta cuál será la Argentina del próximo lunes 28? Aunque en estas horas estemos reducidos a las especulaciones numéricas que ofrece la sociología electoral -las interminables encuestas que parecen gritar la fragmentación política de la sociedad argentina- lo cierto es que los argentinos comenzarán a definir este domingo mucho más que la elección de un nuevo Poder Ejecutivo Nacional.
Las urnas comenzarán a develar si el período que se iniciará el próximo 25 de mayo, cuando Eduardo Duhalde deje la Casa Rosada a su próximo habitante, será el inicio de un tiempo institucional nuevo o, como mucho temen, apenas el comienzo de un acto más de la dramática comedia histórica de la que el país no ha podido escapar en las últimas dos décadas, cuanto menos. Así de grande es el tamaño del desafío.
Hay más de una razón que abona la segunda opción. La Argentina llega -después de casi dos décadas de vigencia democrática ininterrumpida- a estos comicios nacionales colocada en el borde mismo del colapso de la política. La elección sugiere algo así como una estación de tránsito entre dos puntos de una crisis nacional inagotable.
No hubo nada que se aproximara a la reforma política profunda que el agotamiento de la sociedad con los usos y costumbres de su clase dirigente y, consecuentemente, todo el descontento popular expresado en los días más aciagos del 2002 se evaporó en las playas del continuismo más empecinado.
Hay un modo interesante de medir ese continuismo que se expresa no solo en los mismos nombres que mostrarán las boletas de los votos. Entre los muchos defectos nacionales que se le atribuyen a los argentinos en el mundo hay uno que no ha figurado: la falta de transparencia de sus comicios. Hay que remontarse al "fraude patriótico" de los conservadores, en los años 30 del siglo pasado, para encontrar los últimos rastros de manipulación numérica significativa de la voluntad popular.
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