Diego El Cigala: el gitano sin fronteras El carismático cantaor presentó en el Luna los temas del disco Lágrimas Negras. Agregó el clásico de Félix Luna y Ariel Ramírez Alfonsina y el mar y el bolerazo Amar y vivir. El show unió a la música afro cubana y al bolero con el cante flamenco.
Con el preludio de las muy buenas ventas del disco Lágrimas Negras, Diego El Cigala se presentó por primera vez en el país en un Luna Park que lució bastante colmado. El público pagó como mínimo $40 para verlo junto al pianista cubano Chucho Valdés.
El fenómeno de El Cigala es completamente atípico: el cantaor trascendió fronteras con un repertorio que no es justamente el flamenco. Con el cineasta y atento melómano Fernando Trueba de por medio, el cantaor se unió a Bebo Valdés para grabar música afro cubana y boleros.
Ese puente musical entre España y Cuba fue lo que primó el viernes en el Luna Park. Un gitano que hace guajira, son y bolero desde una mirada flamenca. Escuchar sino la tremenda versión de Corazón loco.
Con el desgarro en su cante y el imponente vibrato, El Cigala mostró ese ida y vuelta entre un país y otro a través de una amable reconstrucción musical. Temas tan transitados como Inolvidable y Lágrimas Negras cobran en la voz de El Cigala otra dimensión.
El repertorio en vivo fue más amplio que el del disco: El Cigala cantó cuatro temas más. En todo caso, la novedad es su carisma, casi una performance. No faltó enojo con su sonidista, besos varios a sus músicos, loas al ausente Bebo Valdés y la repetida frase de mi Buenos Aires querido.
Con su llamativo traje lila, el pianista cubano Chucho Valdés fue una parte importante del concierto: dirigió a los músicos Chunguito (baterista), Sabú Suárez Escobar (caja flamenca) y Yelsi Heredia (contrabajo).
Chucho suplantó a su padre en el show y no es un mero dato: cierto ascetismo del disco se volvió más cargado en vivo. La pulsación fue más rítmica, sobre todo en Se me olvidó que te olvidé.
La convergencia musical entre Cuba y España en la voz de El Cigala tiene un tercer componente: la música argentina, aunque en menor medida.
Probablemente en el bolero Vete de mi el vínculo más cercano con nuestro país sean sus autores: Virgilio y Homero Expósito. Una canción que pronto se internacionalizó a través del cubano Bola de Nieve y de, por ejemplo, Caetano Veloso.
Pero volver sobre Alfonsina y el mar o acudir a tangos como Nieblas del Riachuelo no es una tarea sencilla.
Los historiadores de tango sostienen que una de las fuentes de la música porteña es el tanguillo andaluz. En la voz de El Cigala hay una prueba que no son mundos tan disonantes. Por lo menos su versión salió airosa.
Especie de contracara del concierto que dio en diciembre de 2002 el legendario cantaor español Enrique Morente, que esa vez se abocó en Buenos Aires a los palos más duros del flamenco, El Cigala ganó el fervor con un repertorio amplio y masivo. Terra/ Andrés Casak
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