El hombre de 55 años amado por el grunge y el punk largó el concierto con Sedan delivery y luego desató la primera gran ovación, precisamente con Hey hey, my my, pieza citada por Kurt Cobain y que en el país grabó La Renga en su disco La esquina del infinito.
El recital concentró páginas memorables de su extensa trayectoria. El cantante viajó hasta el disco de 1969 Everybody Knows This Is Nowhere para traer Cinnamon girl al vivo. Esta placa fue la primera donde se unió a los Crazy Horse, con quienes registró muchas de sus producciones más destacadas.
Además, la legendaria formación integrada por Poncho Sanpedro (guitarra), Billy Talbot (bajo) y Ralph Molina (batería) dio el marco adecuado para que Young hiciera sus demoledores y extensos solos de guitarra -una marca de toda su producción-: el de Like a hurricane fue realmente uno de los puntos más altos de todo el Festival.
Lo mismo sucedió con la apabullante interpretación a fuerza de guitarra distorsionada y garra en Love and only love, de la placa Ragged Glory (que en el tour de presentación original en 1990 tuvo nada menos que a Sonic Youth como grupo soporte) y con el contagioso Rocking in the free world
Al cabo de dos horas de show y dos bises, el viejo guerrero del rock dejó en claro en su primera visita porteña que está en plena actividad (de hecho viene de grabar con Crosby, Stills & Nash y editó el disco solista Silver and Gold) y que es capaz de entregar un show envolvente en vivo, en el redondo cierre del Buenos Aires Hot Festival.