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Buenos Aires, 18 de enero de 2001 - 06:16 hs. Última actualización
Segunda jornada del Buenos Aires Hot Festival El Campo de Polo vibró con R.E.M. y Beck Cerca de 40 mil espectadores saludaron el show caliente de Beck en la segunda velada del Buenos Aires Hot Festival. Luego Michael Stipe manejó a sus anchas los hilos del esperado show de R.E.M., que cerró la velada a puro rock. Hoy tocan Neil Young y Oasis.
Con el recuerdo aún fresco del Festival de Rock Alternativo realizado en Ferro en 1996, -con el entonces ignoto Marilyn Manson casi iniciando el evento-, Buenos Aires volvió a abrirle las puertas a un multitudinario encuentro de tres jornadas y con varios shows en simultáneo, como había sido el de aquel entonces. Pero la segunda velada del Buenos Aires Hot Festival tuvo al frente dos nombres excluyentes: Beck y R.E.M.| Beck mostró en vivo el pasaje sin conflictos de la explosión a la balada |
Precedidos por una constelación de figuras de la fauna vernácula, Beck y los tres del estado norteamericano de Georgia -estos últimos esperados largamente en estas pampas- pisaron finalmente un escenario argentino, donde salieron a mostrar en vivo en qué cimientos se edificó su prestigio en las arenas del rock.
Cuarenta mil espectadores se acercaron al Campo de Polo durante el atardecer del miércoles, muchos de ellos aún antes que los platos fuertes de la segunda jornada del Buenos Aires Hot Festival entren en acción. Más allá de los tres escenarios, las opciones desbordaron el menú musical: flippers, videogames, tiendas, merchandising y mesas de pool alimentaron la exótica oferta bienvenida por el público. Si querés ver la nota con las apostillas del Festival, hace click aquí La hora de Beck
Con el escenario central aún caliente tras la aguerrida presentación de Divididos, un relojito en escena, con Ricardo Mollo siempre sonriente, rodeado de invitados -hasta el trompetista y conductor Gillespi subió en el cover de Light my Fire- y Diego Arnedo cada vez más parecido a Al Pacino, llegó el turno del cantante Beck.
Enfundado en una remera blanca y roja, con la leyenda 88 en su pecho -al mejor estilo de las remeritas numéricas de Mick Jagger durante el tour Stone ´81-, el muchacho norteamericano que anda por los 30 años abrió el set con Novacane y The New Pollution del magnífico Odelay y echó a desandar un camino sesgado por la mirada retrospectiva de su carrera.
El cantante mostró en vivo como es esto de pasar sin conflictos de la explosión a la balada. Tensando la cuerda entre los aportes de su banda, se apoyó en dosis iguales en las bandejas y en la guitarra; jugó con los samplers en un coqueteo incesante con reminiscencias electrónicas sin dejar de lado el costado más rocker, o incluso llegando a la bossa en Tropicalia, del álbum Mutations.
Próxima página » El Campo de Polo vibró con Beck y R.E.M. (2da. parte) / Andrés Casak.
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