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Buenos Aires, 8 de octubre de 2007 - 15:20 hs.
Última actualización 13:58

Entrevista y videos

Las Oreiro: una tienda al rojo vivo

Natalia Oreiro y su hermana Adriana lanzaron una marca de ropa de diseño propio: Las Oreiro. El rojo, elegido por la actriz, predomina junto a juegos geométricos. Las prendas tienen el estilo que la chica marcó: “ropa que me guste, se use o no, con la que me siento bien”. Color, géneros importados y años 50. Videos.


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Ahora también es diseñadora.

Natalia Oreiro siempre tuvo un interés claro por la moda y un estilo distinto para vestir. Ahora, junto a su hermana Adriana, abrieron las puertas de su propia marca, en Palermo Viejo.

La experiencia la avala. El año pasado, sin ir más lejos, participó activamente del vestuario de su famoso personaje La Monita y podría decirse que con sus vestidos amarillo huevo, flores rojas, conjuntos verde loro y maquillaje a tono, se adelantó a la moda que vendría para el 2008.

Esos colores y modelos, justamente, dan una pista de qué se puede encontrar en el rojísimo local de ropa y objetos que acaban de inaugurar la actriz y cantante y su hermana Adriana, diseñadora recién llegada de México.

Con la decisión de que las cosas deben ser personales o no deben ser, bautizaron a la casa Las Oreiro.

Mirá las fotos de la inauguración.

Natalia dio las primeras puntadas de esta historia cuando era chica: "vivía en Uruguay y mi familia no podía comprarme la ropa que quería; además, estudiaba corte y confección. Así es que con cortinas, telas que encontraba, vestidos viejos y manteles, me hacía unos vestidos bárbaros”, contó Natalia en diálogo con Terra.

Juntas es mejor

¿Por qué con la hermana? “La idea fue unir un poco a la familia, porque me vine muy chica a la Argentina y la distancia, por más que hagas la propia y te vaya bien profesionalmente, la siento muchísimo”, cofesó la menor de las Oreiro. “Se me ocurrió que era algo que a mí me faltaba, un sueño, vender la ropa que a las dos nos divierte y nos gusta ponernos. Y salió perfecto, porque mi hermana tenía una cosa y yo otra: somos un equipo”.

En el frente del local se ven dos vidrieras gigantes que juegan a figurar un espejo de camarín teatral. A la izquierda, una gigantografía de Natalia con peluca rubia y vestido años 50, straples, blanco. Sus labios, rojos. A la derecha, la mismísima Natalia, pero esta vez con el mismo modelo de color rojo.

Adentro hay fotos de las chicas cuando niñas. O con sus padres. Pero las fotos gigantes donde se muestra algo del estilo de la ropa, son imágenes de una única modelo: Natalia Oreiro.

En la entrevista con Terra, contó que estuvo hasta las cuatro de la madrugada del día anterior a la inauguración “pintando, colgando lámparas y cortinas”.

Las dos hermanas estuvieron absolutamente en todos los detalles. Y difícil es no notar que la más chica impuso su impronta. “El rojo es mi color preferido desde siempre”, aseguró ella. Roja es la puerta de entrada que se las rebusca, y bien, para resaltar entre las vidrieras.

Entre percheros, sillas y sillones de estilo y de color amarillo y violeta y cortinas de terciopelo al tono, sólo se deja aire para los otros grandes protagonistas, el blanco y el negro. Lo demás, todo, incluso el mismísimo vestido con el que Natalia ingresó a la inauguración del local –el que luce en la vidriera- es rojo. Pasión. Carmín. Furioso.

Juego de geometría

Otra característica que se ve en la decoración y en la ropa es una combinación que, Oreiro contó a Terra, “no sé si está de moda, pero me encanta”. Se trata de un juego permanente de combinar círculos, rayas horizontales y algunos cuadrados. Así es el elegante sillón contiguo al sector de los bombones que también se venden en el negocio.

Los tres elegidos de la geometría son, siempre, en rojo, negro y blanco. Y así son las sandalias que lleva puestas Natalia Oreiro, negras con tiras rojas que toman sus tobillos y talones negros con lunares rojos. La planta del pie es rayada.

En la puerta del local hay un Dodge año 59 rojo contratado para quedarse en la puerta mientras los famosos, Florencia de la V, Leticia Brédice, la Tigresa Acuña, Carla Peterson, Romina Ricci, Catherine Fulop y Ricardo Mollo, por supuesto, entran a conocer los 150 diseños de Las Oreiro, en Armenia y Honduras.

Aquellos años lindos

“Me encantan los años 50 y, además, me parece que es una moda que queda muy bien a chicas como yo, con caderas algo grandes y con poco busto, pero que nos gusta resaltar la figura”, detalló Oreiro.

En los percheros, esta frase se nota. Vestidos con busto armado, cinturas pequeñas y altas, faldas platísimo, camperas de cuero y pilotos de corte ultra femenino. Además, vestidos largos con estampados coloridos.

El sector de lencería muestra corpiños armados, algunos a lunares y otros celestes, rojos, con animal print y mezcla de raso y algodones con encajes. Claro que los encajes son encanjes de verdad. De esos que las abuelas sabían vestir y hoy, las Oreiro, saben encontrar.

En la vitrina de cremas, aceites y aromas íntimos y para parejas, se presenta la línea Kamasutra. Una crema de champagne, chocolate blanco y frutilla para masajes cuesta a 375 pesos, por ejemplo.
A ese precio puede encontrarse también un saco tejido al croché, verde intenso. Un vestido de verano largo, para la tarde, pasa los 400 pesos.

Las carteras que Julio Toledo diseña para ellas y que Patricia Miccio desea con ganas, llevan flores de tela con caireles o detalles de cristal que imita a las antiguas arañas, y las hay confeccionadas íntegramente con piedras Swarovski, y pueden llevarse por unos 1300 pesos.

Las telas y los modelos

Los géneros son “importados de Brasil en su mayoría”, detalla la actriz. Verdes, rojos, fucsias, amarillos, violetas. Telas para la noche y para el día. El estilo es muy femenino y prohibido para chicas que no quieran resaltar sus formas. Y si hablamos de dinero, se trata de un precio medio comparado con el resto de Palermo.

Además de que algunos de los diseños no se han visto en otros lados, el detalle para destacar es la calidad de las telas y de la costura (tienen taller propio). Cosa poco común hoy día.

"Hay que romper con el mito de qué se usa y qué no. Se usa lo que te pongas y te haga sentir bien. Las mujeres tenemos distintas ocasiones, momentos y humor en un día. Y cada situación, momento y estado de ánimo lleva una prenda y un color: esa es la seña de Las Oreiro”. Y si ella, Natalia, una de las Oreiro lo dice, así debe ser.

Visitá Las Oreiros en Honduras 4780.


Terra



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