Se conocieron y se hicieron amigos en una gala en Plaza España hace seis años: en ese espectáculo, Armani ofrecía sus diseños y Cortés, sus danzas. Tenemos admiración mutua por nuestras carreras y formamos una mezcla maravillosa: la clase y elegancia de él con la fuerza y la pasión del flamenco; un cóctel único y explosivo, definió el bailarín para la prensa argentina.
La mezcla a la que hace referencia el bailarín se encuentra en cada uno de sus espectáculos. Para cada show, el modisto italiano -que acaba de inaugurar una muestra en el Museo Guggenheim de New York- traza con dedicación el vestuario completo de la compañía flamenca que Cortés fundó hace casi una década.
Con la modelo británica Naomí Campbell las cosas fueron menos amables. Se conocieron, se enamoraron, formaron por un tiempo la pareja más requerida del mundo de la moda y, finalmente, terminaron atrapados por una marea de agresiones y con el intento de suicidio de la morocha.
Ahora, Joaquín Cortés analiza su futuro después de la danza y no descarta dedicarse al mundo de la moda que tan bien lo ha recibido. Soy gitano, pasional y un privilegiado. A qué puedo temerle? Si sale mal, volveré a la danza, que me recibirá nuevamente con los brazos abiertos, arriesga en una entrevista con la revista XXIII.