Sacos estampados con cuadros de tablero de ajedrez estilo "neo-dandy", sobretodos de cuero, sombreros inclinados y corbatas y pañuelos coloridos dieron a la firma una nueva --y comercial-- dimensión. Para los accesorios: bolsos enormes, carteras redondas y otras metálicas.
También para Christian Lacroix hubo aplausos y elogios. La extravagancia con un toque de color quedó demostrada en sus camisolas en amarillo saturado, verde--lima y rosa estridente, así como en las medias coloridas. Lacroix se ganó bravos por sus blusas en combinación con pantalones ajustadísimos, en la gabardina colorada que cubrió de lentejuelas y en el vestido largo negro con tachas.
Para el glamoroso Yves Saint Laurent, el diseñador Tom Ford apostó al negro. El desfile abrió con un par de vestidos cortos en tonos rosados con detalles miel. Y fin del color: desde ese momento todo lo que se vio fue negro. Las tradicionales polleras con guardas y los vestidos bucólicos con hombros caídos fueron modernizados en estas pasadas. En los accesorios: carteras con figuras geométricas, otra vez.
El maestro japonés de las siluetas fluidas y dramáticas, Yohji Yamamoto, sorprendió con una colección casual de inspiración atlética. Y claro que no fue una colección deportiva normal: los buzos fueron diseñados de modo que aprisionen los dos brazos de quien los viste, y los pantalones tenían una pequeña pollera. Y para completar el desfile, la presencia de siempre: drapeados artísticos, vestidos asimétricos.
El duo Clements Ribeiro jugó mucho al momento de diseñar las prendas para Cacharel. Los efectos trompe-l'oeil (diseños realistas que causan una ilusión óptica), tan utilizados en esta estación, estaban por todas partes: camisas de cowboy con carteras pespunteadas, borlas pintadas, vestidos embelesados por collares falsos, polleras y tops con estampados, vestidos adornados con brillantes en forma de estrellas.
Finalmente, para Louis Vuitton, el creador francés Marc Jacobs ofreció abrigos en sarga austeros y sexies, vestidos de jersey de seda con corte imperio, pantalones con detalles en dorado y vestidos estampados en cuadrados negros y blancos y con una invasión de colores que rememora a los años 60, una vez más. Un detalle que hará furor: las botas acordonadas al costado.