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Editorial
Este número es diferente. Las notas largas decidieron
tomar cortas vacaciones e invitaron –para reemplazarlas– a más de
veinte aguafuertes moldeadas por escritores y periodistas. Una sola
condición les impusieron: hablar sobre las fiestas fin de año. ¿Por
qué el cambio? Porque de vez en cuando es bueno sorprenderse y sorprender.
Y porque diciembre es un mes vaivén: la gente se columpia en sensaciones
que fluctúan entre el placer y la profunda incomodidad. Hay alegría
por estar con alguien, pero disgusta la obligación de ver a aquellos
otros. Nos castigamos con cuentas angustiosas donde siempre surge
lo inacabado y, a la vez, nos damos la posibilidad de intuir un futuro
diferente. Por esto –y por todas las razones que sume cada lector–
quisimos que hubiera muchas voces y muchas historias. Para todos,
un buen fin de año (... y que diciembre les sea leve). |
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