| Editorial |
Que
este número recuerde el mundo de cuando éramos chicos.
Inmenso, pero a nuestro alcance.
Con días que duraban semanas.
Un espacio hecho para el juego.
Donde la magia se llamaba realidad.
Donde la ilusión se convertía en llanto desaforado.
Y el llanto en risa.
Un lugar donde los miedos nos atravesaban: monstruos, oscuridad.
Adrenalina que se transformaba en cambio, en liderazgo, en confianza.
Aventura. Exploración.
Y una certeza que la adultez nos suele extirpar: el futuro existe.
Animémonos a pensarlo. |