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¿Habrá futuro?
No sé si este es un editorial de despedida.
Sí hay algo claro: en las actuales circunstancias hacer
Latido se vuelve una dolorosa tarea.
Para quienes editamos la revista, se esfumó el tiempo del
goce de los temas, de las notas, de las imágenes. Sólo
nos dedicamos a analizar costos y a corroborar lo inevitable: hoy
en la Argentina parece imposible mantener un medio cultural. Esto
no significa que Latido
deja de salir. Aún no lo sabemos. Daremos la pelea por continuar.
Pero necesitamos comentarles que quizá no estemos con ustedes
el mes que viene. A lo mejor, sí. A lo mejor, no. Sin seguridad,
como casi todo lo que sucede ahora en el país.
Más allá de que el número de abril exista,
queremos decirles yo y todos los que trabajamos en la revista
el placer infinito que hemos sentido durante estos casi tres años:
logramos crear un nuevo tono periodístico el de lo
íntimo, el de lo honesto y lo hicimos crecer junto
a cada lector. Esperamos que estas sensaciones se renueven a futuro.
¿Dentro de un mes en los kioscos? O dentro de dos, o cuatro.
O cuando la realidad nos lo permita.
Más temprano que tarde volveremos a estar juntos. Brindemos
por ese momento.
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