"La sociedad actual es pedófila, ese es el problema. Entonces, fácilmente, las personas caen en eso. El hecho de denunciar es un signo positivo", declaró Grings el martes, durante el primer día de la 48ª Asamblea de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), que reúne a más de 300 obispos brasileños en Brasilia.
Al comentar las acusaciones de abusos a menores que afectan a la Iglesia, Grings, conocido conservador de 73 años, criticó la liberalización de la sexualidad y afirmó que así como los homosexuales ganaron espacios, lo mismo podría pasar con los pedófilos.
"Cuando la sexualidad es banalizada, es claro que va a alcanzar todos los casos. El homosexualismo es un caso. Antiguamente no se hablaba del homosexual. Y era discriminado. Cuando se comienza a decir que ellos tienen derechos, derecho a manifestarse públicamente, de aquí a poco van a tener derechos los pedófilos", agregó.
A pesar de sus polémicas y aberrantes expresiones, Grings condenó los abusos sexuales cometidos por curas contra niños y adolescentes, afirmando que son crímenes que deben ser castigados, aunque reconoció la dificultad de la Iglesia para denunciar esos casos. Para "la Iglesia, acusar a sus propios hijos, es un poco extraño", declaró.
Brasil, el país con más católicos en el mundo, viene siendo sacudido por varias denuncias de pedofilia de curas contra sus monaguillos.
Terra
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AFP
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