El parlamento italiano aprobó de forma definitiva un controvertido paquete de medidas propuestas por el gobierno conservador del primer ministro Silvio Berlusconi que introduce el delito de inmigración clandestina y legaliza las rondas nocturnas de ciudadanos.
Con el paquete de medidas, el gobierno liderado por el multimillonario Berlusconi, endurece su política contra la inmigración, tal como había prometido hace más de un año durante la campaña electoral.
El artículo más controvertido es aquel que introduce el delito de inmigración clandestina, castigado con una multa de 5.000 a 10.000 euros y la expulsión inmediata.
La cárcel como castigo fue excluida debido a la superpoblación carcelaria en Italia que cuenta con una cifra récord de detenidos.
La nueva ley, que ya había sido aprobada en mayo por la Cámara de Diputados, fue adoptada por el Senado con 157 votos a favor, 124 en contra y tres abstenciones.
Las medidas han sido condenadas por la izquierda así como por las organizaciones de defensa de los derechos humanos y la Iglesia católica.
La ley sobre la seguridad fue aprobada gracias al voto de confianza, un mecanismo para evitar el debate en el Parlamento, debido a las críticas que generan las medidas incluso en el seno de la coalición gubernamental.
Sin llegar a introducir el delito de inmigración, países como Francia y Grecia aplican medidas similares para combatir la inmigración clandestina.
Se amplía también de dos a seis meses la retención de los inmigrantes en los centros de identificación y de acogida con el fin de facilitar la identificación del inmigrante y su expulsión al país de origen.
A partir de ahora, en Italia, el hecho de alquilar un apartamento a un inmigrante clandestino o simplemente ofrecerle el hospedaje podría ser sancionado con penas de hasta tres años de cárcel.
AFP
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