The Breeders en Buenos Aires THE BREEDERS (II)
 | | + ampliar imagen | | The Breeders: el rock carnal de Kim y Kelley Deal, el 2 en Buenos Aires.
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| Lo que el disco pone en duda, su presentación en vivo lo confirma: Breeders es un grupo. Un grupo nuevo, sí de la primera época sólo quedan Kim y su hermana Kelly, pero también un grupo coherente, sólido, que toca en conjunto y que se divierte al hacerlo. Da placer ver la alegría de Kim Deal cuando se trepa al escenario del Water Rats. El público, en su mayoría hombres solos, treintañeros, no puede resistirse a la nostalgia: ovación al baterista David Lovering, viejo compañero de los Pixies. Los músicos, firmes y eficaces. Concisos al tocar, indolentes, cómplices absolutos del público, como si se tratara de una fiesta sorpresa. El sonido es eléctrico, elástico, carnal: ni un solo gramo de exceso.
Tres jóvenes y malhumorados californianos han venido a aportarle sangre nueva a las hermanas dinamita. Más chicos que ellas, estos tres escapados del punk rock californiano (tocaban en Fear) tienen un look de chicos bien educados que definitivamente contrasta con el semblante malsano y belicoso de Kelly Deal. Y con el look sexy de su hermanita Kim, quien se repliega sobre su guitarra y mueve la cabeza como si estuviera en trance. Rápidamente, The Breeders desenfunda su arma fatal e intacta: Cannonball ha guardado toda su pertinencia, toda su furia comunicativa. Recientemente revigorizada por un bastard mix de los truculentos 2Many Djs, Cannonball vuelve a convocar el beat y las guitarras ebrias.
Qué importa que Kim Deal haya aumentado uno o seis kilos, que su hermana se parezca cada vez más a un carbonero que no ha visto la ducha desde la última lluvia: ellas aún encarnan una cierta idea de lo cool, del garbo desaliñado. Qué placer da ver tocar a un grupo que a esta altura se divierte, que vive físicamente sus canciones. Entre las piezas se incluye el amague a una versión de My Sharonna himno anodino de The Knack, y covers abortados de Aerosmith o los Doobie Brothers. De golpe, las jadeantes canciones del nuevo álbum se revelan, firmes, tratadas con el mismo saludable desacartonamiento y solidez que las clásicas.No Aloha, Iris, Safari, Divine Hammer, Fortunatelu Gone suenan turbulentas como nunca. Al igual que los temas de The Amp, aunque no tan alegres como antes, más tensas y bruscas. Kim Deal lleva el ensamble de su voz blanca e impostada, Kelly hace (grita) los coros. Quince ametrallantes canciones en una hora sin tiempos muertos. Sin bostezos.
Lejos está la posibilidad de que las rústicas y juguetonas Breeders cedan paso al pro rock y a la sofisticación engreída. Me pueden decir que estoy pasada de moda, pero cuando voy a ver a un grupo, me gusta verlos tocar de verdad. No soy una refractaria de la tecnología, pero me gustan los grupos de rock reales. No voy a negar que utilizo las computadoras, pero cuando uno empieza a meter mano ahí, hay que reconocer que no se puede acelerar, retrasar, decidir los tiempos, todo depende de un metrónomo. Al rock no se lo puede llevar en un diskette, lo único que se puede hacer es amplificarlo.
Y también desconectar los cables. Después de sesenta minutos de delirio, Kim Deal todavía está en escena: cerveza en mano, ordena un poco el set y se divierte junto al público.Anne-Claire Norot & JD Beauvallet
En concierto el sábado 2 en Unione y Benevolenza, Perón 1372.
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