Buenos Aires, 8 de junio de 2004 - 07:46 hs. Última actualización 08:03
Cambio social Los argentinos son más tolerantes con la homosexualidad La tendencia queda de manifiesto en medidas judiciales y de gobierno, como por ejemplo un fallo que reconoce a gays el derecho a heredar y otro que admite que una pareja de hombres forma una familia. Sin embargo, para estudiosos del tema, la discriminación está latente.
Los argentinos aceptan cada vez más la homosexualidad, tendencia que se desprende de fallos judiciales y medidas de gobierno, según el diario Clarín.
Sin embargo, los especialistas prefieren ser cautos ya que aseguran que se acabó el discurso discriminatorio, pero que la discriminación está latente.
Entre las resoluciones de la Justicia que apoyan ese cambio social respecto a la aceptación de los gays se encuentra un fallo de la Cámara Civil de San Isidro que le reconoció a un hombre el derecho a heredar tras vivir 20 años con otro hombre, su pareja.
Otro juzgado Civil, Comercial y de Minas de Mendoza fue más lejos y estableció que dos hombres que se aman y viven juntos conforman, sin duda, una familia.
En esa ocasión, la jueza Graciela Mastracusa dijo: "La familia es principalmente convivencia orientada por el principio de solidaridad en función de afectividades y lazos emocionales conjuntos. (...) Es la comunidad de vida que soluciona en forma directa la vida material y afectiva de sus integrantes (...) De no ser así se excluiría del concepto de los matrimonios a las personas que han superado la edad fértil, o a quienes por algún motivo se proponen no tener hijos".
De esa forma, la jueza concluyó que "no puede haber diferencia alguna entre la unión matrimonial o la unión de hecho heterosexual u homosexual" y negarle la obra social sería una discriminación basada en el sexo.
A favor del avance de la tolerancia hacia la homosexualidad también están las resoluciones de la ciudad de Buenos Aires y Río Negro, donde lesbianas y gays pueden unirse civilmente -unión que no otorga derechos patrimoniales-.
Para Osvaldo Bazán, autor del libro "Historia de la homosexualidad argentina", la cuestión "es el fruto de un aprendizaje democrático que empezó en 1983 y está dando sus frutos ahora. Es una ley que funciona como pedagógica porque el Estado está dando el ejemplo de incluir".
Por su parte Flavio Rapisardi, docente en Filosofía de la UBA y coordinador del Area Estudio Queer (en inglés, raro, gay) y Multiculturalismo del Centro Rojas de la UBA, sostiene que "lo que ha perdido legitimidad es el discurso discriminatorio, no la discriminación.
"Se aceptan formas mercantilizadas, como la aparición de Florencia de la V. en la televisión, mientras que las travestis son perseguidas. No hay que confundir aceptación con discriminación. La aceptación apunta a individuos; la no discriminación es una postura política y cultural hacia grandes colectivos. Nosotros luchamos por la no discriminación", señala.
Con esa visión coincide César Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina: "Hoy la homofobia está mal vista socialmente; cuando empezamos, hace 20 años, solamente los homosexuales defendíamos nuestros derechos".
Sin embargo, para Rapisardi el Estado sigue siendo heterosexual y menciona como ejemplo que el Código de Faltas de la Provincia de Buenos Aires, en el artículo 69, de 1979, sanciona con multa al "propietario o encargado del hotel (...) cuando en sus dependencias se produjere escándalo con motivo de ejercicio de la prostitución o por actitudes o prácticas viciosas de homosexuales".
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