Los juegos de red están en el centro del debate en el Gran Buenos Aires. Los locales donde los chicos se sientan durante horas a jugar -frente a máquinas, pero con otras personas- están siendo objeto de presiones para ser controlados.
En San Isidro buscan impedir que los menores se queden en esos locales hasta muy tarde. En Morón, quieren que los negocios estén a más de 200 metros de las escuelas. El más inflexible es Lanús: la ordenanza N°9543 prohíbe el uso de "juegos de video" en lugares públicos, según publica el diario Clarín.
Los juegos en red son virtuales y se juegan en tiempo real a valor de entre uno y dos pesos la hora. La particularidad es que, a diferencia de los videojuegos tradicionales, los chicos no juegan contra las máquinas sino "usuario contra usuario."
La provincia de Buenos Aires fue precursora en materia regulatoria. En enero de 2002 se sancionó la ley 12.855 que dice que "en todo establecimiento en los que se exploten las modalidades denominadas videojuegos, sus responsables o encargados deberán hacer figurar en cada una de las máquinas en las que el juego contenga escenas de violencia donde el protagonista sea inducido a cometer actos delictivos, la siguiente inscripción: 'La utilización del presente, por sus contenidos violentos, puede alterar la formación y educación del usuario'".
En San Isidro la corriente reguladora se inició en el verano pasado a pedido de un grupo de padres. Pero tiene una tradición: en ese partido no existen albergues transitorios, están prohibidos los casinos, los bingos y, desde 1989, también la instalación de discotecas.
"El eje de nuestra propuesta no pasa por los contenidos; ese control es tarea de los padres", Le dijo el intendente, Gustavo Posse a Clarín. El borrador que está circulando indica que los menores de 14 años tendrán que retirarse a las nueve de la noche, y los menores de 16, a las once.
La ordenanza 9543 que rige en Lanús desde noviembre pasado no sólo prohíbe el uso de juegos de video. También impide "la visualización a través de monitores de imágenes eróticas y/o pornográficas".
Para Diego Levis, profesor de Comunicación en la Universidad de San Andrés, detrás del control a los videojuegos se encuentra la tendencia a "evitar lugares de reunión" para los chicos. "Hay un miedo eterno a los jóvenes y que estén reunidos es algo que está mal visto, siempre implica peligro latente", opina.Cada vez más populares
La popularidad de los juegos en red comenzó casi a la par del auge de la misma Internet. El Quake o el Unreal permitían luchar entre jugadores de cualquier parte del mundo pero en aquel momento 1999- sólo accedían aquellos privilegiados que disponían de un enlace de banda ancha.
Al mismo tiempo, los principales títulos de videojuegos como Counter Strike o Age of Empires también se subieron a la ola ascendente de los juegos en red y ofrecían jugar desde la casa contra adversarios desconocidos y remotos.
Finalmente, aquellos videojuegos se trasladaron a grandes locales con más de 50 computadoras en red dónde hoy se enfrentan los distintos clanes entre sí y con fanáticos de otras latitudes.
Según puntualiza Diego Levis, en los juegos en red la máquina se convierte en una herramienta, un tablero de juego, que permite jugar con otras pesonas. Ofrecen, según remarca, un espacio de socialización para los jóvenes urbanos.
A medida que pasa el tiempo los juegos en red se multiplican y ya hay títulos como Star Craft, Subspace, Los Sims, Crimson Sky o el FIFA, pero entre los clásicos todavía se encuentra el Counter Strike, que se juega por equipos y en el que hay que ponerse en la piel de un terrorista o un antiterrorista o el Age of Empires, dónde los jugadores protagonizan batallas épicas de la mano de los hunos, aztecas o mayas.
Terra
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