El debate giró en torno a tres preguntas: ¿Forma mi trabajo parte de un movimiento global?, ¿Cómo se puede corporizar en forma local el movimiento global? y ¿Cuáles son los pasos para lograr una cultura de la participación?
En su exposición, Klein sostuvo que la pasividad argentina estaba vinculada a la cultura del terror. Dijo que muchas veces las protestas no llegan a corporizarse de forma correcta porque quienes buscan pararla la comparan con movimientos que sólo buscan sembrar el terror.
Dijo, por ejemplo, que las intenciones de alguna parte de la dirigencia argentina de comparar al movimiento piquetero con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), no es otra cosa que un intento de ponerle coto a una protesta legítima.
También aclaró que ciertas protestas están empañadas por "un dejo de nostalgia", que intentar recuperar muchos de los ideales de los 70, algunos de los cuales nada tienen que ver con el moviento antiglobalización actual.
Klein lleva tres semanas en la argentina estudiando el fenómeno de las asambleas barriales y tuvo entrevistas con barrios grupos de piqueteros, incluido el dirigente Emilio Alí, preso por liderar un movimiento que fue a pedir comida a un supermercado.
El encuentro fue organizado por Clacso (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales)y participaron miembtos de H.I.J.O.S. (hijos de Desaparecidos de la dictadura Argentina), Juventud de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Federacion Universitaria de Buenos Aires (FUBA), Grupos culturales Juveniles, del Colectivo de Resistencia Global, del Comite de Movilizacion en la Argentina del Foro Social Mundial.