Oh Romeo, Romeo, ¿por qué eres tú Romeo?
Esas es quizás unas de las frases más tristes de la historia.
El dramaturgo británico William Shakespeare escribió su famosa obra Romeo y Julieta a finales del siglo XVI.
Su interpretación y las posteriores representaciones de la obra poseen un encanto eterno.
Chico conoce a chica, mal momento, lugar equivocado, añada un balcón y una disputa entre familias y los ingredientes dramáticos para una tragedia desgarradora están listos.
En Verona, en la casa donde muchos creen que vivió Julieta, la tormentosa historia de amor ha generado una sorprendente reacción: personas de carne y hueso envían cartas a la ficticia Julieta pidiéndole consejo sobre asuntos del corazón.
Las cartas son escritas por jóvenes que agonizan por las desgarradoras secuelas del primer amor, y por adultos que están celebrando un nuevo encuentro amoroso, o -por el contrario- lidiando con la traición y la soledad.
Las cartas llenas de sentimientos llegan de todos los lugares del mundo: alrededor de 6.000 al año.
La mayoría vienen de Europa y Estados Unidos; muchas sólo dicen "Julieta, Verona" en la dirección y los empleados de correos de Italia se encargan del resto.
Las llevan a una oficina situada exactamente frente al icónico balcón de la casa de Julieta, el que supuestamente Romeo escaló para expresarle a la joven su profundo amor.
En la oficina, 15 secretarias voluntarias leen y contestan la correspondencia.
Cartas como la de Miriam, de Escocia:
"Querida Julieta, ya no espero a mi caballero con brillante armadura. Raramente salgo de casa y muchas veces sueño que un día un extraño entrará por la puerta y me llevará lejos. Si me puedes ayudar, te lo agradecería".
O Jeanne, de Francia:
"Querida Julieta, estoy casada con un hombre encantador que me colma de regalos. El problema es que no lo amo".
En una época de blogs, tweets y redes sociales, es raro descubrir que hay tantas personas que todavía escriben cartas.
Casi todas están escritas a mano, la mayoría con tinta y el 70% son de mujeres.
Pero, ¿qué lleva a estas personas a escribirle a alguien llamada Julieta, quien -según muchos historiadores- probablemente nunca existió?
"Julieta personifica el amor", dice Giovanna Tamassia, la secretaria más veterana, quien ha estado contestando cartas durante 16 años.
"La gente cree en el amor y en lo que ofrece, a pesar de todos los golpes que puede darnos", añade.
Las cartas han estado llegando desde principios del siglo XIX. Nadie sabe que es lo que empezó a originarlas.
Ciertamente, una versión cinematográfica de Romeo y Julieta en la década de 1930 estimuló la práctica.
Y no todas las cartas son tristes.
"Querida Julieta", escribe Benjamín desde Australia, "llevo casado con mi esposa 30 años y a pesar de nuestra edad somos como dos jóvenes enamorados. Quiero que todo el mundo sepa lo mucho que la amo".
Las cartas incluso han inspirado una nueva película "Cartas a Julieta", protagonizada por Vanessa Redgrave.
Pero Hollywood no puede competir con la candidez sentimental de las cartas reales.
Puede que estén escritas en una prosa extravagante, pero se sienten auténticas.
"Con algunas pocas excepciones, son sinceras", me dice Giovanna. "Somos un poco como curas o psicólogos, ya que las personas sienten que se pueden sincerar con Julieta".
Fuente: Contexto/ BBC Mundo
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