El resonante caso del "Monstruo" de Mendoza, acusado de abusar durante 27 años de un hija con la que tuvo siete hijos, es el último drama magnificado por los medios pero el abuso sexual intrafamiliar es un fenómeno cotidiano que sufren miles de chicos en el país y del que no se habla.
Camila tiene diez años y hace cinco es abusada por su papá. La mitad de su vida fue violada. Para ella era un juego y era la elegida para jugarlo entre todos sus hermanos. Ella jugaba. Él abusaba. A pocos kilómetros de distancia, Gladys era obligada por su hermano a practicarle sexo oral cuando tenía 7 años. A los 14 no aguantó más y se lo contó a su madre: le gritó que era una puta y la echó de la casa, hoy es prostituta y portadora del virus HIV.
Es difícil decirle a la gente que es un mito la creencia de que el ámbito familiar es lo mejor que puede pasar. Muy frecuentemente, el hogar es escenario del abuso. Tenemos miles de denuncias, sostiene Elvira Berardi, psicóloga especializada en el tratamiento de sobrevivientes del abuso sexual infantil.
En ese sentido, Mónica Cortinez, presidenta de la Asociación S.O.S Niños en Riesgo, agrega que en la Argentina recién ahora se están visibilizando casos de abusos incestuosos, de los que antes no se hablaba. Nos decían que si lo denunciábamos podíamos desarmar a la familia como institución, pero ¿de qué me sirve una familia si un padre abusa de su hija todos los días? Es hipócrita, afirma.
Uno de los mitos más comunes consiste en atribuir el problema a las clases más bajas. Los abusos son una realidad que ocurre en todos los niveles socioeconómicos, raciales, étnicos y religiosos. Esto es un fenómeno que ocurre en toda la sociedad y a veces en las clases altas es mucho más perverso porque lo pueden tapar de otra manera, lanza Cortinez.Roberto Piazza
El diseñador Roberto Piazza decidió romper el silencio después de cuatro intentos de suicidio y años de terapia. En el momento más alto de su carrera, el infierno interno y el odio interior lo mantenían en estado de erupción contenida. Mis viejos siempre lo supieron pero murieron sin hablar del abuso sexual que mi hermano tenía conmigo. Sabía el 80 por ciento de la familia pero éramos provincianos y todo lo vivimos en el silencio. Esperé la muerte de mis padres y después destapé la olla. Hoy mi hermano está preso porque también abusó de su hijo, relata.Roberto Piazza responde a tus preguntas en Terra
A Piazza lo salvó su arte y su dureza de carácter, la misma que lo llevó a abrir la Fundación Roberto Piazza contra el abuso sexual y la violencia familiar, en la cual recibió 250 denuncias en sólo un mes y medio. Allí recoge mails que deriva a los especialistas que lo asesoran y a la Secretaria de Seguridad de la niñez, adolescencia y familia. La idea es dar contención psicológica, legal y asesoramientos a las víctimas que muchas veces no saben a quién recurrir porque tienen pánico a la policía.
Los especialistas sostienen que es necesario escuchar a los niños, estar atentos a los cambios de humor, a los problemas de aprendizaje, a sus dibujos y a su zona genital y anal para atender cualquier señal que sea indicio de un abuso. Pero lo más importante es la educación sexual para que el niño reconozca lo que un adulto puede hacerle y lo que no, y la diferencia entre su cuerpo y el del otro.
La fundación de Piazza, Abuso Sexual Infantil No (A.S.I. No), propone una fórmula para ganarle al silencio: Tenemos que vencer nuestros prejuicios, esta resistencia individual y social para aceptar y reconocer que el abuso sexual infantil existe y es mucho más frecuente de lo que nos gustaría creer. Aceptar que ocurre en todos los niveles socio-económicos y culturales, incluso en las mejores familias.El 10%, abusado
Según las estadísticas más conservadoras, una de cada cinco chicas y uno de cada diez varones serán abusados antes de cumplir los 18 años. Un trabajo del Instituto Gino Germani descubrió que uno de cada diez adolescentes argentinos asegura haber sufrido abuso sexual en su niñez y en el 88% de los casos, el abusador no es un extraño. Y casi ningún chico había relatado lo sucedido a sus padres.
Los menores sometidos son obligados a guardar el secreto. El abusador logra el silencio mediante la compensación (regalos o paseos) o la amenaza de matar a la madre, a los hermanos o a la mascota. Pero a esto se agrega otro tormento: muchas veces son reprochados por sus familiares cuando se animan a hablar. Lo peor que se puede hacer cuando un chico cuenta es no creerle o bombardearlo con preguntas, lo victimizás doblemente, sostiene Berardi, quien también se desempeña como perito en juicios por abusos.
Según los especialistas consultados, la mayor proporción de abusos intrafamiliares es cometida por padres y padrastros, luego por abuelos, tíos, padrinos, vecinos y hermanos, en ese orden.
Por: Gustavo Streger
Próxima página » Creerle a los chicos es el mejor antídoto contra el abuso sexual
Terra
Anuncios Google