El prestigioso médico forense Osvaldo Raffo aseguró este viernes que el ácido cianhídrico que desprendió el techo de Cromañón fue "rápido y mortal", y comparó lo sucedido en el boliche con las matanzas en cámaras de gas cometidas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
El ex integrante del Cuerpo Médico Forense, afirmó que "todos murieron por el síndrome lesivo por inhalación de humo", y destacó que "nadie falleció quemado o por politraumatismos".
Tras señalar que la tragedia fue similar a la de la AMIA o la del accidente del avión de LAPA, Raffo sostuvo que uno de los factores que contribuyó para provocar este síndrome fue que el lugar era "totalmente cerrado".
Luego del incendio en el techo, provocado por un elemento de pirotecnia que quemó la espuma de poliuretano, el médico dijo que a la gente se le comenzó a tapizar toda la mucosa bronquial por el humo, lo cual impedía el ingreso de oxígeno.
Raffo explicó que los gases tóxicos que se desprendieron fueron monóxido de carbono y ácido cianhídrico (cianuro): del primero afirmó que tiene "características traidoras, porque no tiene olor ni color" y que llevó a los asistentes al recital a sufrir falta de fuerza muscular que les impedía caminar hasta convulsiones y finalmente la muerte.
Sobre el ácido cianhídrico, sostuvo: "Es un veneno que mata con mucha rapidez porque ataca a la célula misma y se absorbe tanto por la respiración como por la piel. Recordemos que a las personas que estaban en las cámaras de gas se las desnudaba y se les daba un baño caliente para que causara más efecto", ejemplificó Raffo.
El día de la tragedia de Cromañón, la mayoría de los asistentes al recital estaba con el torso desnudo porque en el lugar hacía mucho calor debido a la temperatura exterior, cercana a los 30 grados, y a la gran cantidad de público, alrededor de 3000 personas. "Cuanto más respiraban, más se cansaban y se intoxicaban", destacó el médico.
Raffo dijo que el 80 por ciento de las muertes durante incendios en el mundo se produce por este síndrome y que "puede matar en el momento o en 18 horas", según el tiempo de exposición a los gases.
Al respecto, mencionó la figura del "retornante", en alusión a las personas que pudieron salir rápidamente de Cromañón, estaban bien, volvieron a entrar para sacar a familiares o amigos y luego murieron.
También dijo que en las personas que tenían enfermedades preexistentes como anemia o asma, "el daño se triplicó".
Consultado por las partes sobre qué cuestiones se pueden advertir en las autopsias, Raffo remarcó que "no se puede saber si alguien murió en el local o en la vereda", lo cual contradice la versión del principal imputado, Omar Chabán, respecto de que adentro del boliche "sólo murieron 22 personas".
También aseguró que no se puede saber qué antídotos se le aplicaron a las víctimas, pero que lo más importante era darles oxígeno, el cual era útil tanto para los intoxicados por monóxido de carbono como por cianuro porque ambos provocan asfixia.
Mientras tanto, las crudas imágenes de una autopsia exhibidas hoy por Tressa durante el juicio provocaron escenas de dolor y conmoción por parte de los familiares de las víctimas que se encontraban en la audiencia, y algunos debieron ser asistidos por los médicos.
De 191 víctimas fatales que se produjeron en la tragedia del boliche Cromañón, 112 eran varones y las edades del total van de los 10 meses a los 65 años.
Así lo reveló el perito médico forense Fernando Tressa, quien declaró hoy como testigo en el juicio que se lleva adelante por la tragedia, y que participó en las autopsias de 191 de las 194 personas fallecidas.
Tressa, confirmó que de esa cifra 112 eran varones y 81 mujeres, y que las edades iban desde una criatura de 10 meses a una mujer de 65.
Como resultado de esas pericias se comprobó que en 162 personas que fallecieron se comprobó la inhalación de monóxido de carbono; y que, del total, en 120 cuerpos se observó la presencia de ácido cianídrico y en 76 "cafeina".
Si bien este último es un dato menor, por el efecto que pudo haber provocado en el organismo como causal de muerte, el experto también informó que en 20 cadáveres los índices de alcoholemia iban de 0,43 a 2,75 g/l de alcohol en sangre, y en sólo 5 fallecidos pudo comprobarse la presencia de otras drogas. Olor a quemado
Mientras exponía como perito el médico forense Osvaldo Raffo, se sintió por minutos olor a quemado en la sala, hecho que generó alarma en el personal policial y bomberos que comenzaron a revisar los distintos rincones de la sala en busca de la fuente del aroma.
Así, ingresó personal de bomberos y una mayor cantidad de policías que revisaron los cables de instalación eléctrica y otros equipos de sonido para determinar si de allí provenía el olor.
Luego, el olor pasó y quedó la duda si se trató de algo que se incendió en el interior de la sala o bien provenía de afuera.
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