Luis Zamora es, junto a Fernando Pino Solanas, uno de los candidatos más perseverantes de la izquierda argentina. Ha tenido sus éxitos y también sus desaires.
Cada tanto, aparece y conmueve a los analistas por su posible desempeño electoral, como el que ahora lo llevará como candidato a diputado por su fuerza, Autodeterminación y Libertad.
Abogado nacido en Capital Federal el 17 de febrero de 1948, Zamora integró la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y fue defensor de presos políticos y familiares de desaparecidos por la dictadura.
En aquellos años, en 1983, comenzó a militar en el Movimiento al Socialismo, desde donde, tras frustradas participaciones electorales, en 1989 fue electo diputado nacional, cargo que ocupó por un período de 4 años.
En su período legislativo se convirtió en uno de los más altisonantes opositores a la política económica del ex presidente Carlos Menem y su política de privatizaciones. El no pago de la deuda externa fue, y lo sigue siendo, una de sus banderas principales.
También desde su banca, en ocasión de la visita del ex presidente de Estados Unidos, George Bush, provocó uno de los episodios más recordados de la Cámara, al defenestrar al mandatario con palabras durísimas, lo que le valió la condena mayoritaria de sus compañeros de bancada.
Entre 1993 y 2001, tras abandonar su banca y renunciar a la jubilación de privilegio que le hubiese correspondido, Zamora pasó a trabajar un tiempo como vendedor de libros, realizando los clásicos corretajes de colecciones de algunas editoriales de venta directa. Eso, junto con su regreso al papel de abogado, no solo le dieron sustento sino consideración popular.
Y en 2001, ya desde la flamante Autodeterminación y Libertad, volvió a acceder a la Cámara de Diputados, tras hacer una enorme elección, con el 10 por ceinto de los votos.