
Reutemann quiere el sillón de Rivadavia y no lo oculta.
El de Carlos Reutemann es un caso extraño, al menos entre los candidatos que se presentan buscando una banca en la Cámara de Diputados en los próximos comicios: su curriculum de vida política es ampliamente superado por el de su actividad particular.
Este santafesino nacido el 12 de abril de 1942 que lleva más de 15 años en la política se hizo inmensamente conocido como piloto de Fórmula Uno, la principal categoría motor del mundo.
Desde aquellos años setenta en los que recorrió el mundo a bordo de una Ferrari, un Lotus o un Williams y llegó a coronarse subcampeón, el Lole transitó un largo camino.
Lejos de los autos y del matrimonio con la recordada Mimicha, Reutemann dedicó los años siguientes a la producción agropecuaria en su provincia, hasta que, sorprendentemente en 1991 se volcó a la política, en un momento del país en el que, bajo el gobierno de Carlos Menem, muchos personajes del deporte y el espectáculo decidieron el cambio.
No arrancó de abajo: fue directamente electo gobernador de su provincia por el Justicialismo, a sus 49 años. Un cargo que cambió por una banca en el Senado en 1995, aunque cuatro años después volvió a ser electo primer mandatario santafesino.
Luego, asumió otra vez en el Senado, en un cargo que todavía ocupa, aunque con una salvedad: ya no representa al Justicialismo sino que formó el Bloque Federal Santa Fe, alejado del oficialismo por su posición contraria en el conflicto del campo.
Más allá de que en junio deberá superar al candidato del actual gobernador, Hermes Binner, y al kirchnerista Rossi, Reutemann ya no esconde que su real ambición es burlarse de la fama de segundo eterno que lo persiguió injustamente en su paso por las pistas y aspirar a la presidencia de la Nación en 2011.