
Para sostener a Cristina, Néstor Kirchner encabeza la lista oficial en la provincia de Buenos Aires.
Al erigirse como cabeza de lista para diputado por la provincia de Buenos Aires, Néstor Kirchner transformó a una elección de mitad de gestión en una auténtica clave para el gobierno de su esposa, la presidenta Cristina Fernández.
Néstor Kirchner nació el 25 de febrero de 1950, en Santa Cruz. Luego se recibió de abogado en la ciudad de La Plata, donde conoció a la actual mandataria mientras estudiaban. Ganó su primera elección en 1987 como intendente de Río Gallegos, elecciones que lo colocaron como renombrado dirigente santacruceño.
Tras esa intendencia, Kirchner llegó a la gobernación en 1991 con más del 60 por ciento de los votos, puesto en el que permaneció hasta 2003, gracias a la reforma de la Constitución provincial durante su gestión que le habilitó la reelección indefinida.
La movediza realidad política argentina lo dejó, tras el desastre del 2002 y la crisis institucional del país, como candidato a presidente en los comicios de 2003, gracias al respaldo que recibió del por entonces mandatario Eduardo Duhalde.
Aquella no fue una elección más, ya que a partir de las disidencias entre los justicialistas, se presentaron tres listas distintas, con Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saa y Kirchner como candidatos del mismo partido.
En esa elección Kirchner no ganó pero fue presidente de todas formas: salió segundo atrás de Menem con el 22 por ciento de los votos, dos por debajo del riojano, pero el ex presidente decidió no presentarse a la segunda vuelta para la que no tenía chances reales.
Durante su gestión, Kirchner consiguió de inmediato, a fuerza de gestión y gestos de autoridad, el respaldo firme que no había conseguido de las urnas.
Con políticas de derechos humanos, de recuperación del movimiento económico, y la búsqueda de alianzas con sectores del progresismo nacional como ejes, Kirchner lanzó su Frente para la Victoria, lo que le valió la enemistad del mismo peronismo que en la segunda mitad de su gestión, y aún hoy durante el gobierno de su mujer, son su principal sostén.
Kirchner sorprendió en 2007 al no buscar la reelección. Sin embargo, transformó a su esposa, por entonces senadora, en la candidata oficialista a sucederlo. Para él se había reservado días de lectura y descanso. Sin embargo, no cumplió y, desde la titularidad del Partido Justicialista y la residencia de Olivos, es sindicado como el presidente 2.0 de la actual mandataria e ideólogo de muchas de las políticas oficiales.