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Buenos Aires, 17 de septiembre de 2004 - 15:28 hs. Última actualización 15:42
Uruguay Crece la polémica por discriminación gay en el fútbol Las polémicas declaraciones del entrenador Fossati trascendieron el mundo del fútbol. El seleccionador uruguayo tuvo que declarar ante un juez porque hace unos días alegó que no convocaría a jugadores homosexuales porque "tienen costumbres muy diferentes" al resto del plantel.
El técnico de la selección de fútbol de Uruguay, Jorge Fossati, declaró el viernes ante un juez penal a raíz de polémicas declaraciones sobre que ningún homosexual jugaría en su equipo, pero se presume que, pese al revuelo, será clausurado el expediente.
"Lamento mucho estar envuelto en este tipo de cosas que insisto es la primera vez en mi vida que me pasa, pero espero que sea un tema totalmente superado y que me pueda dedicar a trabajar en lo mío que es el fútbol. En mí no estuvo la intención de agraviar a nadie", dijo Fossati a la prensa al abandonar el juzgado.
El caso que se ventila trascendió el fútbol para abarcar la situación de los homosexuales, sus celebraciones, la discriminación, la libertad de pensamiento y el código penal.
El abogado de Fossati, Carlos Curbelo Tammaro, explicó a AP que argumentó que la situación "atenta hacia la libertad de pensamiento y todos tenemos derecho a opinar o no si lo creemos conveniente y si se hace sin ánimo de agraviar o menospreciar o atentar contra otros individuos".
"Por lo que presumo, tras las declaraciones y aclaraciones el caso terminara en esto y se clausurará el expediente", agregó el abogado.
Curbelo Tammaro dijo que Fossati, por su parte, explicó la situación y sostuvo que sus declaraciones "no se produjeron con la intención de agraviar a nadie".
Fossati en la noche del jueves había declarado a un medio informativo que no había intentado agraviar y "les pido disculpas a quienes se hayan sentido ofendidos, pues no he querido en ningún momento hacerlo".
La fiscal Olga Carballo había promovido la denuncia sobre las declaraciones del técnico. Aparentemente sólo el gerente deportivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) Osvaldo Giménez acompañó al técnico al juzgado.
Todo arrancó cuando el técnico de la selección de fútbol, Jorge Fossati, alegó que no convocaría a jugadores homosexuales porque "tienen costumbres muy diferentes" al resto del plantel.
También dijo que un futbolista homosexual podría ser "un trasgresor entre hombres".
Dirigentes de organizaciones de homosexuales salieron rápidamente al cruce de esas declaraciones; le imputaron que era un "homofóbico" y la fiscal Carballo reclamó una investigación sobre los dichos de Fossati que tomó a su cargo el juez Julio Olivera Negrín, quien inició las acciones procesales.
El abogado penalista Miguel Langón dijo a la prensa que "por un lado se puede argumentar la defensa de las minorías que se sienten discriminadas", pero advirtió que "por otro lado está la libertad de expresión".
Langón sostuvo, además, que "hay una sensibilidad muy extrema. Ellos hacen una celebración del orgullo gay, entonces los heterosexuales podrían ofenderse... Es muy difícil. Esta ley está bien pero estamos al filo de limitar la libertad de pensamiento".
El diputado del partido Colorado oficialista Nahum Bergstein, que participó en la redacción de una ley antidiscriminatoria, dijo que "está bien que la justicia lo llame (a Fossati) para que agregue o aclare los alcances de lo que dijo".
Enrique Saravia, ex futbolista presidente de la agremiación, dijo que "cada uno puede decir lo que quiera. Creo que no lo habrá dicho con la intención de herir a nadie".
Agregó que, empero, "creo que lo dijo no es tan erróneo. Sería un problema en el plantel según el comportamiento del compañero gay. Si tiene una conducta normal no pasa nada, pero si está molestando a algún compañero puede haber algún problema".
Fossati estaba descansando desde el miércoles en Carmelo, en el departamento provincia de Colonia, a 170 kilómetros al oeste, y todas las llamadas de la AP no pudieron concretarse para que comentara sobre la polvareda que habían originado sus declaraciones al matutino El País.
El código penal establece penas de detención de entre seis a 24 meses contra quien practique discriminación en razón del color de su piel, raza, religión o por su orientación sexual.
Terra
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