Le salió el Tiro del final

Con el orgullo y amor propio como principales recursos, el humilde Tiro Federal le igualó hoy 1 a 1 sobre la hora a un amarrete Quilmes, que se retiró reprobado por los más de 500 hinchas que viajaron hasta el Coloso del Parque de la Independencia.
El resultado fue un premio para el esfuerzo realizado por los jugadores del ya descendido equipo rosarino y un castigo para la exasperante pasividad que mostró el "Cervecero" en el segundo capítulo.
El inicio mostró un desarrollo bastante equilibrado, con leve predominio de Quilmes, aunque igualmente las situaciones de gol
escasearon a lo largo de todo el encuentro.
A los 2 minutos el arquero local, Rodrigo Barucco, prevaleció en un mano a mano ante Rodrigo Carmona. Diez minutos tardó en contestar el anfitrión, respaldado apenas por unas 40 personas. Mariano Fermani habilitó a Pablo Castella, quien perdió la estabilidad cuando tenía todo para definir desde el punto penal.
Poco después, un remate de Pablo Bárzola reventó el travesaño. De ahí en adelante, mermó el nivel del trámite, que se ajustó más a las pobre realidades de ambos.
Tiro recién hilvanó una vistosa jugada colectiva a los 31. Fermani alargó por izquierda al mencionado Castella, que ganó la posición, envió el centro atrás y Luciano De Bruno la tiró por arriba del travesaño.
Sin embargo, fue el "Cervecero" el que se puso en ventaja, al sacar provecho de un tiro libre. Torrres ejecutó desde la izquierda al primer palo, el balón sobró a Luna y el siempre oportuno Silvio Carrario anotó ingresando por atrás.
El complemento se presentó con Tiro lanzado al ataque y con un Quilmes demasiado conformista y especulador, que dejó al propio Carrario muy sólo arriba.
No obstante, a los 2 minutos José Chatruc desperdició una chance clara para liquidar el pleito al trastabillar dentro del área al momento de patear.
Poco después, se produjo la acción más lucida del dueño de casa en el partido. De Bruno, habilita a Cámpora por izquierda, llegó hasta el fondo, envió el centro atrás y Ramírez le ahogó el grito primero a Castella y luego al ingresado Saez.
Si bien dominaba Tiro, era de suponer que alguna de contra podía tener Carrario. Y así sucedió a los 33, cuando en una réplica punzante, el experimentado delantero quedó sólo frente a Barucco, pero al eludirlo se abrió tanto que desde ángulo cerrado y mal perfilado desvió el disparo.
Y sobre el final, Sáez estampó la igualdad definitiva, con un disparo cruzado desde 30 metros que se clavó en el ángulo. En definitiva, premio para unos y castigo para otros.